Boletín de Prensa No. 274

FONDA SUSILLA,
LA COMEDIA DE SITUACIÓN DE ESTRENO
EN CANAL ONCE

· Atrévete a revalorar la importancia de la familia
desde la particular perspectiva de cada uno de los personajes
que dan vida a esta divertida serie

· Todos los miércoles, a partir del 08 de marzo, a las 20:00 horas, con repeticiones los jueves, a las 17:30 horas

Febrero 28, 2006.- Con una propuesta fresca, basada en un humor fino e inteligente, Canal Once incursiona por primera vez en la comedia de situación con el estreno de Fonda Susilla, la serie en la que seguirás a una familia muy singular que lo único que busca, como tantas otras, es encontrar respuestas optimistas a los dilemas de la vida.

Florencio Susilla enviudó hace un año. En lugar de vender la fonda que comandaba Sumatra, su finada esposa, decidió quedarse con ella y atenderla él mismo para estar cerca de sus hijos: Italia, Alemania, los gemelos Hipódromo y Condesa, y Marbella. Para todos ellos, la fonda es también parte de su hogar: ahí comen, ayudan a su papá, hacen sus tareas, reciben a sus amigos y, por supuesto, apoyan con sus testimonios al buen Vladimir Ivanovich Sputnik en su proyecto acerca del amor en la familia mexicana de hoy.

Mientras que durante la trama pueden actuar y reaccionar de mil formas, frente a la cámara de Sputnik se quejan, confiesan, evidencian, celebran o atormentan, todos dicen lo que realmente piensan y se muestran como son.

Las preguntas del documentalista ruso –que van desde “¿Cómo fue tu primer amor?” hasta “¿A dónde se va el amor cuando se acaba?”– suponen la premisa básica para cada episodio de la serie: después de la primera entrevista, la acción arranca con un día cualquiera en la fonda... hasta que un acontecimiento extraordinario rompe con la rutina.

En medio de los enredos más disparatados, atrévete a revalorar la importancia de la familia desde la particular perspectiva de cada uno de los divertidos personajes que dan vida a Fonda Susilla, la comedia de situación de estreno en Canal Once: todos los miércoles, a partir del 08 de marzo, a las 20:00 horas, con repeticiones los jueves, a las 17:30 horas.

Canal Once, la otra mirada


FONDA SUSILLA
DE ESTRENO EN CANAL ONCE

PERSONAJES

Florencio Susilla (Diego Jáuregui)

Florencio es un tipo encantador: simpático, ágil de mente, habilidoso para la conversación y muy protagónico. En resumen, es un seductor con todas sus letras, un hombre con tal habilidad para las relaciones públicas que ha sido gracias a ello, y no a sus habilidades administrativas, que ha sido dueño de toda clase de empresas a lo largo de su vida. Pero tiene una grave debilidad... las apuestas. Lo mismo le apuesta a los caballos que a los gallos o a los propios clientes de la fonda. Va eternamente detrás de “la buena racha”, y lo cierto es que ha tenido suerte: ha perdido negocio tras negocio y de alguna manera, casi milagrosa, siempre vuelve a recuperarse. Y es que además de su encanto, Florencio tiene una cualidad que lo salva: es un hombre trabajador.
La afrenta cotidiana de Florencio es ser madre y padre para cinco hijos, a cada cual más dispar: desde la más pequeña, que necesita que le confeccione sus disfraces para los festejos de la escuela, hasta la que pega mensajes anticapitalistas en las canastas del pan, pasando por la que se quiere poner un clavo en la nariz y el que ve apariciones de la Virgen en las tortillas.
Sumamente aprehensivo y sobreprotector, cuando Florencio siente que ya no puede más, pide consejo al retrato de Sumatra que, sin hablar, casi siempre le dice lo que debe hacer.

Carmela (Karina Gidi)

Carmela sabe inglés, mastica palabras en francés y cocina caracoles y creme brulé. Adoptada desde muy joven como la cocinera de una familia de diplomáticos, vivió en varias ciudades del mundo. Volvió a su país natal y se buscó un trabajo sencillo porque “a cada rato le secuestraban a los patrones”. No todo el mundo se cree esta historia, pero de vez en cuando los deja a todos estupefactos con un dato concreto sobre la pintura tal o el obelisco de alguna parte.
Es una mujer libre de pensamiento y estigmas sociales, tolerante, de pocas palabras. No se hace bolas con nada. Es fuerte, firme y determinada. Con la experiencia de quien ha vivido mucho, para ella pocas cosas ameritan un dolor de cabeza. Es dulce, de risa fácil, y tiene un humor negro a flor de piel. Sabe dar consejo oportuno, casi siempre con alusiones a la comida. Nadie suele hacerle caso de primera mano, hasta toparse al final con que tenía toda la razón.
Desde el primer instante en que lo vio, Carmela se enamoró perdidamente de Florencio Sin embargo, es cuidadosa de no hacerlo notar. Sabe que él sigue en duelo por su esposa y prefiere ahorrarse el zafarrancho que se armaría con los hijos. A Florencio ella no le es del todo indiferente: el haberle contratado proviniendo de Oaxaca –lugar originario del queso que asfixió a su mujer– fue el primer indicio de que Carmela no sería para Florencio una cocinera cualquiera...


Italia Susilla (Mariannela Cataño)

Pese a ser la mayor, Italia no tiene nada cercano a un instinto maternal: ella es una mujer de números, de empresa, y si en algo sustituye a su madre, es en la función organizativa, que raya en lo obsesivo. Desde que entró a la universidad para estudiar administración de empresas, aquello se ha vuelto el acabose. No hay práctica de las que Italia aprende en la escuela, que no implemente en la fonda: pirámide organizacional, calidad total, estrategias de marketing, control absoluto de cada función y cada cebolla. A todos los vuelve locos entre checar tarjeta un día, llenar evaluaciones al otro, y ponerse sombreritos con el logotipo de la fonda al siguiente. Lo malo es que estrategia que implementa, estrategia en la que fracasa.
Es práctica, cuadrada y terca como mula. Siempre está ocupada: cuando no atiende la caja, pone mesas o las atiende ella misma. Si algo la puede sacar de quicio es que las cosas se salgan de su control, cosa que ocurre con bastante frecuencia.
Pese a su carácter hosco, Italia quiere tiernamente a su padre y a todos sus hermanos y si fuera necesario, se sacaría un ojo por ellos: su afán controlador no es más que su extraño modo de demostrar su cariño.

Alemania Susilla (Valeria Bazúa)

Es la segunda hija Susilla y cuando no está echándole pintura a los abrigos de pieles de las señoras de Polanco, se mete al súper para esconder mensajes anticapitalistas en las cajas de cereal. Está suscrita a cuanta organización ecologista, pacifista, feminista y altruista existe, y forma parte de una sociedad clandestina de complot y sabotaje al sistema. Los integrantes no terminan de ponerse de acuerdo en el nombre y las siglas cambian cada semana. Pero son todos unos apasionados de su labor. Jamás usarían la violencia –su terrorismo de bajo impacto es completamente pacifista y antibélico, como ellos mismos–, pero a Florencio no deja de preocuparle que su hija se la pase metida en manifestaciones (que ella misma organiza).
Siempre tiene argumentos para todo, aunque tampoco se trata de que aleccione gratis. Va más bien en su rollo y no se mete con nadie directamente a menos que sea indispensable. Aunque tiene un gran corazón, su filo y su sarcasmo, en combinación con tantos motivos de burla agria que encuentra a su alrededor, hacen que a veces no se pueda contener.
Coherente con su filosofía anticonsumo, todo lo que Alemania lleva puesto pertenece a bazares de segunda mano y mercados de pulgas, aunque a veces no resiste la tentación de verse bonita y usurpa una blusa del clóset de sus hermanas, claro, sólo cuando está segura de que no se la verán puesta.


Hipódromo Susilla (Erich Harrsch)*

Como todos los adolescentes, Hipódromo es bastante torpe y poco agraciado: podría decirse que su propio cuerpo le queda grande. Enganchado a la red, poco se preocupa por cualquier otra cosa que no sean sus tres grandes pasiones: juegos, mujeres con poca ropa o sin ella, y sobre todo, milagros, vidas de santos, estigmatizaciones, sanaciones, apariciones.
No es precisamente tímido, de hecho es agradable y buen conversador; sin embargo, casi siempre está metido en lo suyo: por ejemplo, queriendo encontrar a las manifestaciones de la Virgen prácticamente en cualquier parte. Las niñas le gustan y, de hecho, habrá de enamorarse perdidamente, lo que le llevará a experimentar la terrible culpa ante la tentación de la carne.
De una lealtad impresionante, Hipódromo es capaz de solidarizarse con cualquier causa, por lo que se buscará problemas con sus hermanas: no es posible estar del lado de cada una al mismo tiempo.

*Del episodio 1 al 4, Fernando del Paso encarnó al personaje de Hipódromo.

Condesa Susilla (Andrea Arámburo)

Romántica empedernida en el sentido más rosa del término –está enterada de los árboles genealógicos de todas las casas reales del mundo y perdidamente enamorada del príncipe Andrea Grimaldi de Mónaco–, Condesa se jacta de haber besado a más niños que sus hermanas mayores juntas, con lo que trae verdaderamente asoleado a su padre. Lo cierto es que no ha dado un beso en toda su vida –el único que lo sabe es Sputnik– y el punto la tiene muy alterada, porque todas sus amigas ya han dado al menos uno.
Secretamente ensaya contactos labiales con la palma de su mano, mientras no deja de evaluar a todo hombre mayor de diez años que cruza por su camino como candidato potencial para la hora de la verdad. A pesar de las intentonas, siempre termina por echarse para atrás: en el fondo de su corazón, lo que espera es un beso de amor.
Instalada en un perpetuo despiste, acaso porque el 90 por ciento de su atención y retentiva están puestas en sus fantasías, Condesa es indiscreta, imprudente, no sabe guardar secretos y casi siempre se sale con la suya: es una experta en el arte de manipular y causar conmiseración.

Marbella Susilla (Tania Álvarez)

Perfectamente metida en su edad, es inquieta, traviesa, curiosa y metiche hasta sacar canas verdes. Extraña a su mamá e idolatra a su papá. No tiene ningún interés en que alguien sustituya a su mamá. Es más, la idea no le hace ninguna gracia, y puede ser despiadada con cualquier señora que sorprenda coqueteándole a Florencio.
Es aficionada a los bichos, de todo tamaño y naturaleza. Un alacrán le es tan simpático como un pollito y, como representan su signo zodiacal, siempre los defenderá de ser aplastados por un tacón de Carmela. Tiene por mascota a un cangrejo llamado José Luis y a una pulga llamada José Firulete.

Enrique (Izmir Gallardo)

Enrique es el único mesero de la fonda. Su mayor anhelo es convertirse en protagonista de un musical, por eso no es raro verlo por toda la fonda cantando, bailando y actuando con verdadero fervor, cosa que divierte a la prole Susilla e incomoda profundamente a Florencio, sobre todo cuando le tira la sopa encima a algún cliente.
Es sonriente, optimista y jovial. No tiene malicia y es de una inocencia infantil. Se toma literalmente cualquier cosa que se le dice y mira la vida como un dechado de posibilidades infinitas. Cada vez que lo batean de una audición –o sea, siempre–, le encuentra a la vivencia un sentido enriquecedor.
A un mismo tiempo, Enrique es el secreto y loco enamorado de Alemania, el incondicional compinche de Hipódromo a la hora de los fervores místicos y el tormento de Sputnik cada vez que le solicita una prueba de actuación, convencido de que lo puede lanzar a la fama, por más que el ruso se canse de explicarle que lo suyo son los documentales.

Vladimir Ivanovich Sputnik (Gastón Yanes)**

Vladimir es un documentalista ruso neurótico, obsesivo y con pretensiones intelectuales que llega a la fonda en busca de material para su tesis: un proyecto de creación sobre el amor en una familia mexicana. Italia convenció a su familia de aceptar la propuesta a cambio de un contrato de “royalties” por la venta y exhibición internacional. “¿Qué tal que resulta tan exitoso como Michael Moore?”, argumentó en su momento.
Todos los integrantes de la familia han aprendido a confiar en su cámara: lejos de retraerse ante ella, la familia se exulta, se desahoga, se muestra tal cual es. Gracias también a su personalidad racional, impasible y de completo misterio, aunque cercana y cálida a la vez, se vuelve el confidente por excelencia.
Mientras que entre Vladimir e Italia hay una clara atracción –que ella trata de neutralizar, puesto que el ruso nunca tiene un centavo y eso resulta prácticamente el primer requisito no cubierto para merecerla–, con Alemania, el documentalista se entrampa en una constante lucha intelectual: mientras Vladimir afirma que el comunismo está pasado de moda y que Tolstoi le da cuarenta vueltas a Goethe, ella le tiraría el guisado encima, si pudiera, por engreído y petulante.

**Del episodio 1 al 13, Idzi Dutckiewicz encarnó al personaje de Vladimir Ivanovich Sputnik.

Sumatra Susilla

Finada hace un año, Sumatra está presente en palabra, referencia y, sobre todo, en retrato. Dejó la cocina para dedicarse a sus hijos y, años después, encontró en su fonda, además de la realización de un anhelo, la posibilidad de trabajar y estar con ellos: era una mujer grande, de tamaño, de carácter y de corazón.
Su muerte fue más bien surrealista: se asfixió con un trozo rebelde de queso Oaxaca. Esto ha dejado un trauma en Florencio: no sólo tiene prohibidas las quesadillas en el local –cada vez que un comensal pide una se hace un silencio mortuorio, aunque Carmela se las prepara a los hijos clandestinamente–, sino que la sola visión de un peinado que le recuerde dicho queso, lo hace perder el control y apretar los puños.

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