Boletín de Prensa No. 290

FUTBOLEROS,
LA NUEVA SERIE DE FICCIÓN DE ONCE NIÑOS, DE ESTRENO EN CANAL ONCE

· Detrás del balón, pero lejos de las canchas,
también hay historias que apasionan a los niños,
sean o no fanáticos del futbol

· Todos los miércoles, a partir del 07 de junio, a las 3:30 de la tarde, con repeticiones los domingos, a las 9:30 de la mañana

Mayo 31, 2006.- La pasión que despierta el futbol tiene que ver con la amistad, con unos zapatos rotos, con lo que extraña un niño al cambiarse de casa o, incluso, con un balón que cumple deseos. Por eso, en esta temporada mundialista, Canal Once anuncia el estreno de Futboleros, la nueva serie de ficción de Once Niños.

Lejos de las canchas donde se juegan partidos legendarios, donde los grandes campeones conquistan la gloria, esta serie llevará a los niños a tomar distancia de la dimensión obvia del juego de ganadores y perdedores, de brillantes jugadores estrella y eternos suplentes grises, para hacerles pasar un rato de mucha diversión con esas historias detrás del balón que no suceden en el terreno de juego.

En cada uno de sus 13 episodios, un elemento ubicado en el contexto del futbol será el detonante de una narración donde los televidentes de Once Niños identificarán sus propias experiencias de vida a partir de lo que le sucede a los protagonistas que aparecen en pantalla, sin importar si son fanáticos de este deporte o no.

La primera ida al estadio, el nuevo compañero de equipo, la camiseta de la Selección tan anhelada, el autógrafo aparentemente inalcanzable, la pelota perdida y el inolvidable álbum de fotos son tan sólo algunos de los ejes sobre los que habrán de desarrollarse las crónicas de Futboleros, la nueva serie de ficción que Once Niños tiene preparada en esta temporada mundialista: todos los miércoles, a partir del 07 de junio, a las 3:30 de la tarde, con repeticiones los domingos, a las 9:30 de la mañana.


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FUTBOLEROS,
DE ESTRENO EN CANAL ONCE


SINOPSIS


La clasificación (junio 07 y 11)

Néstor es un apasionado de la Máquina Celeste: no se pierde un solo partido. El próximo domingo hay uno muy importante, tal vez el más importante que él ha vivido: su equipo tendrá que derrotar al Necaxa para clasificar a la Copa Confederaciones. Néstor ya tiene planes para ver el juego con Ángel, su mejor amigo, cuando recibe la peor noticia de su vida: el día del partido, su bisabuela cumple 80 años y su familia le ha organizado un día de campo. Néstor echa mano de todos los recursos a su alcance para zafarse del compromiso y, aunque ninguno tiene éxito, no se resigna a perderse el juego.


En mis zapatos (junio 07 y 11)

Luisa vive con su hermano Ismael y su abuela, vendiendo comidas para algunos locales de un pueblo en México. De tan gastados, los zapatos de Luisa accidentalmente terminan de romperse por completo, por lo que decide tomar prestados los “tacos” de futbol que su hermano aún no estrena, sin imaginar los problemas y el alcance que esto provocará, en el marco de una historia de fraternidad.


El balón de los deseos (junio 14 y 18)

Poncho y Toño se han estado preparando para merecer la promoción a delanteros en su equipo de futbol. El asunto es que, al menos para Poncho, esto ha sido muy difícil, y no logra destacar en el equipo: su falta de pericia y confianza no se compensan con sus ganas y tiempo de práctica. Una tarde, la menos esperada, un balón cae del cielo y, persuadido por Toño, Poncho lo convierte en un amuleto de la suerte que habrá de cumplir todos sus deseos. Pasando de la fantasía y el juego a la obsesión y la necesidad, Poncho irá logrando cuanto se propone hasta que una mañana, al final de un partido, descubra que el balón de los deseos no existe.

Vamos al estadio (junio 14 y 18)
Mónica tiene 10 años y vive intensamente la pasión por el futbol, un gusto que su familia no comprende y, particularmente, su papá no comparte. Afortunadamente, hay alguien que sí entiende la afición de Mónica: su abuelo. Cuando éste anuncia que quiere llevarla por primera vez al estadio, la negativa de sus padres no se hace esperar. Lo que no saben es que el abuelo ya tiene las entradas. Pero el problema no termina ahí: entre el abuelo y Mónica no terminan de completar para el taxi, él ya es muy viejo y el estadio queda al otro lado de la ciudad. Mónica está determinada a llegar... y la pregunta es, ¿cómo?


Juegos de manos (junio 21 y 25)
La guerra entre niños y niñas es intensa en el conjunto habitacional donde viven Susana y Hernán. Susana tiene como pasatiempo favorito tomarse del brazo con sus amigas y sabotear con coleadas los juegos de futbol de los niños, en particular los de Hernán, por quien tiene una especial animadversión. Para su mala suerte, todas las tardes tiene que regresar de la escuela con él. El acabose llega cuando Hernán lastima accidentalmente a la mejor amiga de Susana durante un partido. Hay que cobrar venganza y Susana tiene un as bajo la manga: el partido contra los niños grandes, donde Hernán y sus amigos se jugarán la cancha de la unidad.


Amigo (junio 21 y 25)
A veces, Efraín es demasiado tímido y retraído. Después de haber padecido una grave enfermedad, debe regresar a la escuela. Durante una excursión, Efra es rescatado de las burlas de los otros niños por Martín, quien le invita a jugar futbol con sus amigos. Efra se siente tan emocionado por tener un nuevo amigo que estará dispuesto a todo por agradar a la nueva pandilla, al grado de poner en riesgo su naciente amistad con Polo, un niño que le acerca a los secretos del futbol.


Viaje a la ciudad (junio 28 y julio 02)

Alín necesita lentes y por esta razón viajará por primera vez a la ciudad. Para ella, este viaje significa muchas cosas: ver mejor, visitar a sus tíos y a su primo Poncho, salir por primera vez sin sus papás, conocer un lugar diferente y, principalmente, darle una sorpresa a su hermana mayor, que sueña con comprarse una camiseta de la Selección Mexicana de Futbol, sin imaginar todos los obstáculos que tendrá que librar antes de conseguir su objetivo.

El balón perdido (junio 28 y julio 02)
Una tarde, al regresar del mandado, Pepe intercepta un balón de futbol que se ha caído de una camioneta donde viajan varias personas, entre ellas un niño. Lo único que logra ver es el nombre el pueblo vecino en la defensa –Tenotipan– y la gorra naranja del niño. En su superficie, el balón trae escrito el nombre de “Héctor Hernández”, junto con entrañables dedicatorias, una fecha borrosa y el nombre de un equipo: los Relámpagos. Al comprender lo preciado del objeto, Pepe se da a la tarea de devolverlo a Héctor Hernández, sin sospechar lo difícil que será la búsqueda y mucho menos que el niño Héctor Hernández resultara ser un hombre de 60 años que había perdido la pelota hacía más de 20.


Intercambio (julio 05 y 09)
Oto, un niño invidente, tiene que despedirse de su amiga Lucía, pues se cambia de casa a otro estado de la República. Conmovido por el regalo de despedida que ella le deja –una foto del lugar donde vivirá, hecha en relieve con sus propias manos, a fin de que su amigo pueda ‘verla’ y recordarla por siempre–, Oto se propone corresponderle y, en compañía de Chucho, su mejor amigo, se da a la misión de hacerle un álbum con aquellas fotos del tema que más le gusta: el futbol.


El muro (julio 05 y 09)
Cuando se es niño, cambiarse de casa siempre implica una especie de renuncia involuntaria al pasado y una extraña imposición del futuro. Tina, una niña aficionada al futbol, tendrá que lidiar con la experiencia de mudarse de casa y cambiar de amigas, y la tranquila calle del fraccionamiento donde disputó intensos partidos por... ¡un muro! Sí, un muro que parece ser el símbolo más explícito de lo que está viviendo y que, al final, por casualidad, terminara por acercarle a otro mundo, el de una nueva amistad.


El portero (julio 12 y 16)
Diego, el portero del equipo Tiburones, no imagina que en los próximos días deberá enfrentarse a una situación tan complicada: su papá ha sufrido un accidente que le provoca amnesia postraumática, lo que le ha hecho olvidar absolutamente todo respecto al mundo que le rodea. Diego es un niño maduro y sabe bien que la salud de su papá está en manos de los médicos, pero hay algo –una especie de hilo invisible entre padre e hijo que por nada se oculta, desaparece o se deshace y que, en este caso, es el futbol– que, gracias a la persistencia de Diego, ayudará a coser de vuelta la memoria de su padre.

Futbolito (julio 12 y 16)
Pepe no es un niño como todos los demás: pasa su vida de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, viajando con su padre y con un futbolito, que es la estrella de todas las ferias. Intrigados por Pepe, Joselo y el Comino los emboscan mientras va al pueblo a hacer un mandado. Pepe está asustado, y como en las ferias casi no convive con otros niños de su edad, no se espera que la amistad con Joselo y el Comino pueda traerle satisfacciones y sorpresas.


El ídolo (julio 19 y 23)

Poncho es un gran aficionado al futbol. Para él, hacer largas filas, soportar el calor y padecer empujones para recibir el autógrafo de una estrella de su deporte favorito es poco. Acompañado por su papá, Poncho tuvo la fortuna de ver jugar en vivo al Boca Juniors, equipo en el que juega el ídolo de ambos: Hugo Ibarra. El negro en el arroz es que, aún cuando lo tuvieron cerca, no les fue posible conseguir su autógrafo. Poncho sabe que su papá hizo todo lo que estuvo a su alcance. Su papá, en cambio, consciente de que el autógrafo de su ídolo representaría una felicidad perfecta para Poncho, decide lanzarse a la aventura y llevar a su hijo al próximo partido del Boca, en otro estado de la República. En medio de alegrías y desazones para ambos, el objetivo perseguido será alcanzado: Poncho logrará el autógrafo del más grande –y recién descubierto– de todos sus ídolos: su propio padre.

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