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Boletín
de Prensa No. 345
INFORME
DE RELATORIA
FORO CANAL ONCE-UNESCO
REDEFINIENDO LA TELEVISIÓN
DE SERVICIO PÚBLICO
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Cerca de la frontera y Cavallo entre rejas,
doble función de estreno en Cine del Once, en el aniversario del
ascenso de la Junta Militar al poder en Argentina
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Sábado 24 de marzo, a las 21:30 y 23:15 horas
Marzo 23,
2007.- El Foro Del Régimen de autoridad al régimen de opinión
y de participación: aportes para la redefinición de la televisión
de servicio público en América Latina, fue celebrado en
la Ciudad de México, del 12 al 13 de marzo de 2007, organizado
por la UNESCO y el Canal Once de México, con los auspicios del
Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Cátedra
UNESCO Telecomunicaciones y Sociedad con sede en la Universidad Iberoamericana
de México.
1. En la
sesión de inauguración, realizada en la Sala de Consejo
del Instituto Politécnico Nacional, Julio Di-Bella,
Director General de Canal Once, señaló que el objetivo del
Foro era discutir la naturaleza y los objetivos de la televisión
pública y que si bien en México no hay medios públicos
como tales, sino medios de Estado, tanto el Instituto Politécnico
Nacional como Canal Once son conscientes de que dichos medios tienen la
obligación no sólo de concebir contenidos, sino de construir
ciudadanía. Por lo tanto, lo que se busca, a través de una
actitud distinta, es el construir medios públicos, como los existentes
en otras partes del mundo, y llegar a públicos distintos con un
rostro plural, inclusivo y diverso. Por su parte, Alejandro Alfonzo,
Consejero de Comunicación e Información de la UNESCO para
América Latina, sede San José, manifestó su satisfacción
por esta acción conjunta con Canal Once, un medio que se ha ganado
un lugar de respeto en la sociedad mexicana. Destacó que el tema
del Foro ha tenido la atención de la UNESCO desde hace muchos años,
debido a su trascendencia e implicaciones para el desarrollo, las libertades
de expresión, de prensa y de opinión asi como para la expresión
la diversidad cultural. Tal atención y dedicación tiene
plena vigencia particularmente en América Latina donde, entre otras
razones, se experimenta una crisis política, social y económica
en cuyas soluciones los sistemas radio y televisión de servicio
público auténticos podrían colaborar. A nombre del
Director General de la UNESCO y en el del Representante y Director de
UNESCO México, Alfonzo deseo éxito a los integrantes del
foro e hizo votos para que se alcanzaran los objetivos del mismo.
Por último,
el Director General del Instituto Politécnico Nacional, Enrique
Villa, antes de declarar formalmente inaugurado el evento, apuntó
que con las nuevas tecnologías surgen nuevos problemas, como la
igualdad del acceso, mientras que los cuestionamientos éticos y
culturales siguen vivos y sin resolverse todavía. Relató
que Canal Once nació como un proyecto del IPN destinado a cumplir
una importante misión educativa, científica, tecnológica
y cultural; el medio ha mantenido la imparcialidad y ofrece contenidos
de alta calidad, por lo que ha obtenido innumerables premios y la creciente
preferencia de una parte importante del público mexicano.
2. La primera conferencia de la jornada, Promoción, desarrollo
y fortalecimiento del servicio público de TV como mandato y vocación
de la UNESCO, estuvo a cargo de Alejandro Alfonzo, quien
hizo énfasis en que el tema de los medios de radio y televisión
de servicio público constituye para la UNESCO un mandato de sus
países miembros, punto que documento resumiendo una serie de textos
aprobados por las reuniones de la Conferencia General de la UNESCO de
la Organización y otras en los cuales ella ha intervenido. Tambien
el expositor enumeró varias experiencias de la UNESCO que mucho
han contribuido en la región al estudio y debate en torno al servicio
publico de la radio y televisión asi como al surgimiento de importantes
proyectos, incluyendo la Unión Latinoamericana y del Caribe de
Radiodifusión (ULCRA), la red de emisoras públicas (estatales)
de los países que conforman geográficamente al Plan Puebla
Panamá y mas recientemente, la propuesta de un canal cultural y
educativo de servicio publico solicitada a la UNESCO por los ministros
de ambos sectores de los gobiernos de Centroamérica.
En otro
aparte de su disertación, Alfonzo apuntó que la materia
que convocó este foro guarda estrecha vinculación con la
adopción y uso de las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación, subrayando los aspectos de la digitalización
y sus implicaciones para la radio y TV en general y las de servicio público
en particular, alertando el orador sobre la necesidad de que los países
aceleren una decisión sobre el formato que ellos usarán.
Otro aspecto que trató Alfonzo, es el carácter profundamente
político – en su sentido mas pertinente y amplio- del tema
debido a que está vinculado al ejercicio de la ciudadanía,
a la democracia y su gobernabilidad, a la libertad de expresión,
a la comunicación de la creatividad intelectual y artística,
a la redistribución plural y equitativa de la toma de decisiones
en la sociedad y como instrumento de comunicación que bien pueden
estimular la participación ciudadana en todos los ámbitos
claves del desarrollo, y el cumplimiento de los objetivos del milenio
establecidos por las Naciones Unidas. Para Alfonzo, estos temas y su vinculación
con la existencia de un servicio público de radiotelevisión
tambien deben ser abordados, estudiados por las universidades y las instituciones
de educación superior latinoamericanas, que en tal ámbito
tienen mucho que aportar.
La UNESCO
promueve, reiteró el orador, en los medios de servicio público
la producción y difusión de contenidos de alta calidad que
respondan a criterios de diversidad cultural, pluralismo ideológico
y político como una forma de combatir y rechazar el pensamiento
único y fortalecer la libertad de expresión y sus corolarios
la libertad de prensa y el libre acceso de los ciudadanos a la información
publica, instrumento éste muy eficaz para terminar con la cultura
del secreto. Alfonzo, apuntó de la forma siguiente las principales
características y fines de un servicio publico de radiotelevisión:
gozar de autonomía, independencia y libertad editorial; que esté
orientado al bien público y al interés social; que ofrezcan
a todos los sectores un lugar de encuentro mediante su programación
y que ésta responda a las necesidades y aspiraciones de tantos
públicos e intereses como sea posible; la universalidad, la diversidad
cultural, la alta calidad de su programación debe ser enfatizada,
independencia y clara diferenciación respecto a la programación,
gerencia y orientación de otro tipo de medios audiovisuales; atender
de preferencia a las personas desprotegidas de la sociedad, estimular
el desarrollo de la industria audiovisual, dar apoyo a la educación
básica y en todos sus niveles, promover, defender y fortalecer
a la democracia y contribuir a su gobernabilidad, ser catalizador del
sistema cultural y promover la cooperación e integración
regionales.
En la discusión
posterior, como aspectos principales se relacionó a la autonomía
con la transparencia administrativa, la buena gestión y los mecanismos
de rendición de cuentas que deben regir en los medios de servicio
público. La importancia que debe tener la programación dirigida
al entretenimiento de las audiencias y que ella sea de calidad y cuidando
la estética, dado que tal género no esta reñido con
los fines del servicio público de radio y televisión. Y,
lo indispensable que es una nueva forma jurídica de concebir, conducir,
garantizar y cuidar la autonomía de los medios de servicio público
frente al poder político y económico del Estado y del mercado.
3. La segunda
conferencia, La esfera pública hoy como escenario para la construcción
de políticas públicas, fue dictada por Ana María
Miralles, directora del Grupo de Investigación en Comunicación
Urbana y profesora de Opinión Pública en la Universidad
Pontificia Bolivariana de Medellín (Colombia), quien expuso conceptos
relacionados con la construcción de lo público desde los
medios de comunicación. Por consiguiente, ante la debilidad contemporánea
de lo público y de las instituciones del Estado en las representaciones
simbólicas de las personas, y la aparición del mercado como
casi único regulador de las relaciones sociales, presentó
a los medios públicos como bienes colectivos puros, en una concepción
de lo público no como lo opuesto a lo privado, sino a lo particular,
a lo secreto y a lo cerrado. Ello permite la posibilidad de darle visibilidad
a lo público. Miralles identificó como condiciones del espacio
público contemporáneo a la autonomía de opinión
y su diversidad; a la construcción activa y consciente de públicos;
a la concepción del ciudadano como público participante,
y no espectador; a la existencia de esferas públicas periféricas,
de contra-públicos que no quieren ser representados sino hablar
por sí mismos; al pluralismo político y de opinión;
al reconocimiento de la innovación crítica de los públicos
respecto a las instituciones sociales; a la concepción del espacio
público mismo como control del poder político a través
de la exigencia de fundamentos racionales y de exigencia de legitimidad
al poder constituido. Para articular una nueva esfera pública es
necesaria la libre participación de todos los interesados; la libre
discusión de temas sin exclusiones y conscientemente politizados,
la igualdad política y cultural de los participantes, borrar la
diferencia entre lo público y lo publicable, recuperar la función
crítica del debate y la importancia del disenso para una verdadera
democracia. En la televisión, el entretenimiento es lenguaje, siempre
y cuando haya debate sobre temas de interés colectivo para el ciudadano.
A partir
de ocho rupturas con los modos de concebir y trabajar los medios, Miralles
propone los siguientes desafíos: situar a la ciudadanía
como protagonista en los procesos de opinión pública; entender
al ciudadano como portador de discurso con derecho a la palabra y como
un sujeto reflexivo sobre asuntos de carácter colectivo; construir
y fortalecer vínculos entre la esfera política y los ciudadanos;
trasladar la comunicación desde lo publicable hasta lo visible;
generar producción periodística y temas de debate marcados
por la participación ciudadana; colocar las prácticas periodísticas
en el lado del contrapoder ciudadano y no desde el poder político;
sustituir el cierre de las historias en forma de noticia por el inicio
de las mismas en forma de debate público; narrar desde la polifonía
de voces y las subjetividades y trabajar la dimensión del acontecimiento
y no del hecho. En suma, su propuesta de radicalizar el papel constructivo
de la comunicación en el tema de la democracia pasa por centralizar
al debate, la figura más comunicativa desde el punto de vista de
lo público. En la discusión posterior, se pidió no
olvidar el poder comunicativo de la ficción y la concepción
de la información como un bien público.
4. La tercera
sesión de la agenda fue el panel Los principios rectores jurídicos
y políticos de la televisión pública en un Estado
democrático, donde participaron Alejandro Serrano Caldera,
Director General del Instituto de Ética, Valores y Desarrollo de
la Universidad Americana (Nicaragua) y Ernesto Villanueva,
Coordinador del Área de Derecho de la Información del Instituto
de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (México).
Alejandro
Serrano advirtió no confundir la democracia, el interés
general y el bien común con atribuciones o características
del Estado, pues éste no es sino el instrumento de la voluntad
popular. Esta confusión es el origen de las autocracias institucionales
y de las dictaduras personales que comienzan cuando el ciudadano cede
parte de sus derechos al olvidar que el Estado no es otra cosa que la
voluntad colectiva jurídicamente organizada. De esta manera, el
ciudadano se ha visto debilitado primero por el Estado y ahora por el
mercado, que ha pretendido convertir al ciudadano en consumidor. Actualmente,
se ve una saludable reacción del individuo al reivindicar su derecho
a participar activamente en los procesos de construcción social
y ciudadana y en un nuevo contrato social. En ese tenor, con la televisión
de servicio público se propone incluir lo universal que no pasa
por lo comercial, la formación en el ciudadano de un sentido crítico
sobre los mensajes audiovisuales. Luego de un estudio sobre las disposiciones
constitucionales de ocho países de América Latina sobre
el tema, Alejandro Serrano concluye que hay ausencia de normas específicas
para construir un sistema diferente a la opción gubernamental o
estatal y en relación al mercado y a intereses puramente comerciales.
No se consideran temas fundamentales como la paz, los derechos humanos,
la convivencia, la construcción de ciudadanía, la democracia,
la alfabetización en nuevos lenguajes y saberes, el mejoramiento
de la calidad de vida, la distribución equitativa de oportunidades
ni la actualización de la memoria social. Convendría una
definición más precisa de ciudadano y de ciudadanía,
y de mecanismos de financiamiento que garanticen eficacia a la radio y
la televisión de servicio público. Quedan fuera completamente
disposiciones que constituyan verdaderas condiciones para que la radio
y la televisión funcionen como servicio público, como la
autonomía y la independencia respecto al Estado y al gobierno,
o respecto al mercado y los intereses comerciales; y la actualización
en nuevos lenguajes y saberes. Por todo ello, se vuelven necesarias
leyes marco de rango constitucional sobre la radio y la televisión
de servicio público.
Por su parte,
Ernesto Villanueva apuntó que, jurídicamente,
no existen medios de radio y televisión de servicio público
en México -aunque algunos medios se definan así en declaraciones
de principios-, dado que no están definidos jurídicamente
mediante acuerdos, reglamentos o disposiciones normativas. En México,
sólo hay dos figuras jurídicas para los medios de comunicación:
la concesión, que tiene al lucro como objetivo último, y
el permiso, que tiene en el lucro la única causal de revocación.
Para Villanueva, es necesario que las leyes den garantías a los
medios no comerciales para que mantengan un mínimo de supervivencia
y operatividad. El hecho de que no puedan tener ganancias no significa
que no puedan cobrar o financiarse a través de publicidad, pues
en México existe la creencia de que el medio público debe
ser permisionado. Además, debe acabarse con la confusión
de que el medio no comercial debe gestionarse como uno privado, pues hasta
los medios de servicio público más exitosos del mundo no
sobreviven sólo de sus ventas.
Ernesto
Villanueva propuso como la solución jurídica idónea
para resolver el estatus jurídico de los medios no comerciales
en México el reformar la Ley Federal de Radio y Televisión,
creando un apartado sobre medios públicos. Si ello no fuere posible,
entonces la creación de un reglamento derivado de la ley vigente
que desarrolle en detalle el sentido de las empresas permisionarias y
el sentido de un medio público, además de la reforma del
marco normativo de cada institución de radio y televisión
para que adquiera un verdadero carácter público. La ventaja
de un reglamento (conjunto de normas jurídicas que definen el sentido
y el alcance de una ley) consiste, para Villanueva, en que no se negocia
con los legisladores sino con el presidente de la República y se
avanza en la definición gradual de lo que no está contenido
en la ley; la desventaja es que puede ser derogado en cualquier momento.
Asimismo, los medios públicos deberían contar con un código
deontológico y un ombudsman que defienda los derechos
de la audiencia, así como mecanismos de transparencia y rendición
de cuentas.
5. En la
cuarta sesión del día se desarrolló el panel La televisión
pública, entre el desarrollo y el crecimiento: ¿es posible
su redefinición?, que integraron Patricia Ortega,
profesora-investigadora de la Universidad UAM-Xochimilco (México),
Eduardo Quijano, Director de Cinematografía de
la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía
de la Secretaría de Gobernación y Sergio Aguayo,
profesor-investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio
de México (México).
Patricia Ortega enfocó su discurso sobre la situación
mexicana, y explicó que ante un panorama de liberación del
mercado audiovisual, de mayor concentración de la propiedad de
los medios y de disminución de la presencia del Estado, éste
debe crear condiciones jurídicas políticas y económicas
que permitan a la televisión pública reorganizar sus estructuras
de gobierno para constituir medios públicos con autonomía
respecto al poder político y al poder económico, diseñar
políticas que aseguren la participación equitativa en el
desarrollo tecnológico y la convergencia digital y ofrecer a la
sociedad nuevas formas de comunicación e interacción con
los medios. Según su opinión, los ciudadanos también
deben participar activamente en el posicionamiento de los medios públicos
en la agenda nacional como reguladores del ejercicio de la comunicación;
expresar sus preocupaciones con el objeto de transformarlas en políticas
públicas y leyes; y comprometer a los trabajadores de dichos medios
para que hagan públicos y transparentes los compromisos de la televisión
de servicio público.
En su oportunidad, Eduardo Quijano propuso que los medios
no comerciales se conviertan en un cauce de representación política,
en espacios de disenso y discusión de los asuntos de la nación
que incluyan también al sector gubernamental, que se asuman enfoques
regionales pero que trasciendan hacia un sentido más nacional que
les permita ser parte de una memoria colectiva, capaces de registrar los
cambios cualitativos que se están dando en la relación entre
los actores sociales.
Finalmente,
Sergio Aguayo sostuvo que medios como Canal Once se comportan
como medios de Estado, pero que el problema de la televisión pública
sujeta a los gobiernos en México se da en las regiones.
En la discusión posterior, se habló de que la televisión
de servicio público también está abierta a procesos
de segmentación y que por tanto no se le puede pedir a un canal
en particular que cumpla con todas las exigencias del servicio público
enunciadas en abstracto. Se precisó, además, que una estructura
de medios públicos en un país requiere diversidad de modelos
según las necesidades de los ámbitos y las regiones. Por
último, se formularon las preguntas: ¿quiénes deben
redefinir la televisión de servicio público y a quién
favorece dicha redefinición? ¿Qué racionalidad de
fondo debe discutirse: la del gobierno o la de los ciudadanos?
6. Para finalizar
la primera jornada, se hizo la presentación de los libros editados
recientemente por la UNESCO: Marcos Constitucionales y el Servicio Público
de Radiotelevisión en América Latina, de Alejandro
Serrano Caldera y Radiotelevisión de Servicio Público:
un manual de mejores prácticas, cuyo capítulo latinoamericano
fue escrito por Ana María Marín Pulgarín
(Colombia), Elizabeth Safar y Antonio Pasquali
(Venezuela), Guillermo Orozco y Francisco Hernández
Lomeli, (México) y Valerio Fuenzalida
(Chile).
7. El segundo
día comenzó con el panel El Estado, ¿promotor, interventor
o espectador de la televisión pública?: Estudios de casos,
en el que participaron Ana María Marín Pulgarín,
coordinadora de Programación del Canal Público Teleantioquia
(Colombia), Elizabeth Safar, profesora-investigadora
del Instituto de Investigaciones de la Comunicación –ININCO-
(Venezuela), Valerio Fuenzalida, profesor-investigador
de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Chile) y Guillermo
Orozco, profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara
(México).
En primer
lugar, Ana María Marín reseñó
la historia de la televisión en Colombia y ponderó las características
del sistema de televisión de servicio público de su país:
descentralización del servicio en medios regionales, locales y
comunitarios; la creación de un organismo con participación
ciudadana encargado de la regulación del servicio de televisión;
la formación de televidentes críticos mediante programas
y defensores del televidente; exploración de géneros y formatos
audiovisuales; y un sistema mediante el cual la televisión privada
abierta y por suscripción financian la operación de la televisión
pública. Como elementos para mejorar, enumeró: la carencia
de participación ciudadana en la definición de la parrilla,
la elección discrecional de los cargos directivos, la propuesta
de programación cambiante con cada gobierno, el centralismo y el
desafío a mediano plazo que representan algunos proyectos de ley
que aspiran a revertir los logros constitucionales anteriores, definir
la norma de televisión digital, legislar rápidamente para
enfrentar la competencia internacional que se abriría con la probable
firma del TLC con Estados Unidos y la consiguiente exigencia de este país
de que Colombia disminuya la cuota de pantalla de programación
propia.
En segundo
lugar, Elizabeth Safar reseñó el caso venezolano,
donde ha habido varios intentos de reforma e iniciativas de la sociedad
civil, en las cuales se han planteado la necesidad de la creación
de una ley orgánica de radio y televisión de servicio público
no gubernamental, como un órgano u autoridad independiente del
poder ejecutivo y de un consejo como instancia suprapartes que decidan
la asignación de recursos y formulación de políticas.
De igual
forma, Safar hizo un análisis del desarrollo de la radiodifusión
en Venezuela destacando en particular la situación de los medios
estatales, y subrayando algunas situaciones de crisis caracterizadas por
la ausencia de una política pública para la asignación
de frecuencias. En la parte final de su presentación, la expositora
hizo un amplio análisis de la situación actual de los medios
oficiales en Venezuela, así como de algunas situaciones concernientes
a la violación de la libertad de expresión y el derecho
a la comunicación en su país, donde los medios bajo control
directo e indirecto del gobierno se han configurado como herramientas
ideológicas poderosas para la construcción de la nueva hegemonía
de un Estado que se perfila cada vez más autocrático".
En tercer
lugar, Valerio Fuenzalida habló de la Televisión
Nacional de Chile (TVN), la cual, a partir de la reforma constitucional
de 1992, se transformó en canal de Estado administrado por un directorio
elegido por el poder Ejecutivo y el Senado, a través de un mecanismo
que permite incluir a la mayoría y a las minorías políticas.
El canal tiene por misión garantizar el balance y la pluralidad
de la información para contribuir a la gobernabilidad del país,
tan dividido luego de la última dictadura militar. El canal tiene
un régimen de sociedad anónima que exige auditorias internas
y externas e informes anuales de su manejo administrativo; su autofinanciamiento
se torna viable mediante la publicidad y otros mecanismos. Semejante diseño
ha cosechado ya varios logros, como el de obtener el rating más
alto en el país incluyendo a todas las ofertas privadas, debido
a su alto goce de credibilidad y a la percepción de la audiencia
de que el canal mantiene un equilibrio político. Sin embargo, la
carencia de fondos públicos impide financiar tareas como estaciones
locales de televisión para las que la publicidad no es suficiente.
El caso mexicano
fue expuesto por Guillermo Orozco, quien en su recuento
histórico de la televisión en el país, señaló
tres tendencias que han definido a la televisión privada: la alianza
“camaleónica” del poder político y del poder
mediático, la abolición de la competencia y, con excepción
de Canal Once, la tutela de todos los medios por parte del aparato represivo
del Estado. Orozco propuso que la televisión pública debe
hacer campañas de sensibilización amplia de lo que significa
la televisión pública para la sociedad; y transparentar
la labor y los planes; contar a las audiencias el valor y la razón
de su diferencia, logros y autocríticas. Para él, el reto
estriba en generar en la ciudadanía una nueva cultura participativa
de medios públicos, que suponga una manera distinta de interpelar,
convocar y ser representados por los medios; además de comprender
la importancia de la producción de ficción y de exigir buenos
programas pertenecientes a ese género.
Durante la
discusión posterior, se abundó en el tipo de programas resultantes
de los nuevos modelos, como la profundización de lo informativo
a través del reportaje, telenovelas de contenido social, magazines
matutinos o barras de programación infantil.
8. La siguiente
sesión fue el panel La vinculación al desarrollo y la responsabilidad
social como misión de la televisión de servicio público,
integrado por Magdalena Acosta, cineasta (México),
Alberto García Ferrer, Director General de la
Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana (España),
José A. Soto, Coordinador del Área de Televisión
de la Universidad Iberoamericana (México) y Manuel Quintero,
Director General de Televisión Educativa (México).
En primer
término, Magdalena Acosta hizo una defensa de
la televisión de servicio público al citar sus características
ideales y los logros obtenidos por los mejores canales en el mundo. Asimismo,
sobre el caso mexicano, habló de la Red de Radiodifusoras y Televisoras
Educativas y Culturales de México, A.C., la cual busca la coordinación
voluntaria y la cooperación de televisoras de servicio público,
productores independientes, la compra de producción extranjera
y la venta de producción propia. Propuso un organismo que articule
los esfuerzos dispersos que se llevan a cabo en la televisión educativa
y cultural en sus distintas modalidades; que establezca estrategias para
la difusión, en la forma, medio y horario idóneo, de emisiones
con un carácter educativo explícito, procurando establecer
sinergia entre éstas y el resto de la programación. Subrayó
la necesidad de la creación de un marco legal. Asimismo, propuso
la creación de un fondo para la producción, semejante a
lo que existe en el ámbito cinematográfico.
Alberto
García Ferrer presentó el proyecto de Televisión
Educativa y Cultural Iberoamericana, programa de cooperación de
las Cumbres Iberoamericanas así como sus líneas de contenido
que se pondrán en marcha a fines de 2007. Para este programa, la
importancia del concepto de cultura y su vinculación a las políticas
de desarrollo es fundamental. García Ferrer hizo énfasis
en tres aspectos: la construcción de audiencias –con el ciudadano
como el centro de la preocupación-; la producción de contenidos;
y la cooperación entre todos los países miembros así
como en el nivel Sur-Sur.
La tercera intervención fue la de José Ángel Soto,
quien enmarcó su exposición con base en las siguientes tres
preguntas: ¿A quiénes servimos, cuando hablamos de televisión
de servicio público? ¿Cómo seleccionar la programación
y los contenidos? ¿Cuáles son nuestros objetivos, qué
buscamos?
Finalmente,
Manuel Quintero habló sobre las diferencias de
la televisión comercial y la televisión de servicio público,
enunció las características de esta última, subrayó
su gran compromiso social y su carácter de transmisora de valores,
y dio cuenta de la importancia que tiene la televisión educativa
como medio para disminuir el rezago en ese ámbito y ofrecer a la
población en todos los niveles y comunidades programas con calidad
y pertinencia. Igualmente habló sobre la necesidad de establecer
una alianza entre todos los medios de servicio público y las universidades
para integrar capacidades y recursos. Además, presentó los
proyectos más importantes de la televisión educativa en
México: Red EDUSAT, Televisión Educativa en Línea,
Proyecto Secundaria Digital y el Centro de Entrenamiento de Televisión
Educativa. Por último, comentó sobre el proyecto Videoteca
Educativa de las Américas (VELA) como un esquema para desarrollar,
alojar y compartir recursos audiovisuales.
En la discusión
posterior, se habló de que se ha detectado, con base en estudios
cualitativos, que las audiencias situadas en el hogar que reciben señal
abierta no esperan una educación escolar, sino una educación
para enfrentar los problemas cotidianos, y que los formatos preferidos
son los del género de entretenimiento, formas que funcionan más
por identificación emocional que por lecturas cognitivas. La televisión
pública puede trabajar una síntesis entre un lenguaje de
entretenimiento y la televisión educativa.
9. En la
última conferencia del programa, Hacia una nueva cultura del servicio
público de televisión en México, Julio Di-Bella
apuntó que es necesaria una redefinición integral de la
televisión de servicio público, pues su importancia social
radica, entre otras cosas, en que no sólo es promotora sino creadora
de cultura, y que puede comprometerse en un proceso activo de construcción
de ciudadanía. Señaló seis elementos fundamentales
para tal redefinición: pluralidad y autonomía de gestión,
contenidos con calidad, un nuevo marco jurídico, nuevos mecanismos
de financiamiento, un proyecto de plataforma tecnológica y la transparencia
y responsabilidad mediática.
10. Finalmente,
los asistentes al Foro animaron a la UNESCO a continuar promoviendo espacios
para la discusión y realización de propuestas a favor de
la radio y la televisión de servicio público en América
Latina. En tal sentido, se exhortó a la Organización a continuar
su vinculación con el Canal Once, así como los otros sistemas
de radio y televisión de servicio público de la región,
basada en las buenas prácticas para la elaboración de proyectos,
de actividades de formación así como tareas tendientes a
lograr marcos legales que permitan una consolidación de servicio
público de televisión en Latinoamérica.
Todos los
participantes, en sus distintas intervenciones, expresaron su gratitud
a la UNESCO y al Canal Once por la invitación que se les formuló
para que asistieran al Foro, asimismo manifestaron su reconocimiento por
la oportunidad y utilidad de la convocatoria de este encuentro que hicieron
ambas instituciones. Junto con los representantes de Canal Once y la UNESCO,
los asistentes dieron las gracias al director general, Dr. Enrique
Villa, y demás autoridades del Instituto Politécnico
Nacional, por la excelente hospitalidad que se les brindó y por
haber abierto sus instalaciones físicas para llevar a cabo estas
jornadas. Del mismo modo, agradecieron a la Cátedra UNESCO de Telecomunicaciones
y Sociedad, con sede en la Universidad Iberoamericana de México,
por el patrocinio que otorgaron a tan importante acción.
11. Julio
Di-Bella hizo uso de la palabra para exponer once principios
para la promoción, organización y desarrollo del servicio
público de televisión, que fueron preparadas por las instituciones
organizadoras de estas jornadas, como sugerencias y aportes para continuar
animando la discusión acerca del tema en los países latinoamericanos.
Estos principios son los siguientes:
a) La razón
de ser de la televisión pública es el servicio público
auténtico.
b) La televisión de servicio público debe animar, buscar
y obtener una manifestación clara y no vinculante por parte de
la institucionalidad política del Estado y la expresión
plena y no circunstancial de tal voluntad como plataforma eficiente de
apoyo, garantías de continuidad, sostenibilidad económica
e independencia editorial y fortaleza para sus actuaciones financieras
en los ámbitos nacionales e internacionales.
c) La televisión de servicio público debe ganar el reconocimiento
y la alta valoración de la población en virtud de la pertinencia,
diversidad y alta calidad de los contenidos que produce y difunden y a
través de la participación ciudadana en la construcción
de la agenda de programación, incluyendo los espacios noticiosos
los cuales deberán guardar los equilibrios y apertura del caso,
los criterios profesionales asi como guiados por la valoración
de la información como un bien publico.
d) La televisión de servicio público debe ser plural en
su conducción y ingeniería de producción, gozar de
autonomía y de independencia editorial.
e) La televisión de servicio público debe hacer énfasis
en la calidad, el uso pertinente de las nuevas tecnologías de información
que siempre deben estar subordinadas a los contenidos, y el estudio sistemático
sobre las necesidades y aspiraciones de sus audiencias.
f) La televisión de servicio público deberá regirse
por procesos internos de gestión de calidad sin que ello interfiera
en la consecución de sus objetivos y fines.
g) La televisión de servicio público debe estimular el desarrollo
de la industria audiovisual, promoviendo producciones propias y alentando
mecanismos de intercambio de programas y cooperación técnica
y, profesional a nivel local, nacional y regional.
h) La sociedad civil y la sociedad política en cada país
de la región deben promover un debate plural, amplio y democrático
que genere cumplidos las instancias constitucionales un marco jurídico
para el desarrollo de una radiotelevisión de servicio público
así como una política pública que guíe su
desenvolvimiento y coadyuve a la consecución de sus objetivos.
i) La televisión de servicio público debe profundizar sus
acciones para que la ética, la transparencia y la rendición
de cuentas sean ejes fundamentales de su quehacer.
j) En sus particularidades, la televisión de servicio público
debe adaptarse a las realidades económicas, políticas, culturales
y a las necesidades de la población de cada país.
k) La televisión de servicio público debe reforzar su vocación
a favor de la democracia, de la libertad de expresión, de la diversidad
cultural, de la promoción de los derechos humanos y de la integración
latinoamericana.
12. En el acto de clausura participaron Alejandro Alfonzo,
Consejero de Información y Comunicación de la UNESCO, Julio
Di-Bella, Director General de Canal Once y el Director General
del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Villa,
quienes manifestaron su complacencia por el buen desarrollo del Foro,
los debates y los resultados obtenidos. Enrique Villa
dejó formalmente clausurado este encuentro expresando su reconocimiento
tanto a Canal Once como a la UNESCO por el buen desempeño de esta
actividad.
Canal
Once,
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