|
CARBAJO
EN EL ONCE
La destacada
y larga trayectoria de Luis Carbajo en la emisora
del IPN se inició, como muchas cosas, por
un acto que combina un poco de intuición,
voluntad y azar. Un día, en los periódicos
apareció una nota que de inmediato alentó
a Carbajo: "Canal Once inicia sus transmisiones
el 2 de marzo de 1959 con un transmisor de 5 kilovatios
y equipo en blanco y negro para televisión,
obtenido por el Ingeniero Alejo Peralta".
Luis Carbajo no dudó en atender el desplegado,
pues tenía la intención de producir
y conducir programas de televisión. Se
aventuró a pedir trabajo y José
Ruiloba, entonces Director del Canal, le dio la
oportunidad que esperaba.
Recién ingresado a la estación se
desempeñó como locutor de cabina;
compartió entonces los micrófonos
con José Calzada Casanova, Ricardo Ritz,
Javier Berdeja, Horacio Chávez, y luego
con la primera locutora de Canal Once, a quien
por cierto él contrató: María
Elena Ávila.
Los programas de Carbajo
El primer programa que produjo Luis Carbajo en
Canal Once fue Mi
columna y yo, en 1960. En él
se invitaba cada semana a un periodista y platicaban
sobre la nota más importante surgida dentro
del ramo que aquél cubriera. Además,
se acercaba al público a la vida del invitado
y, sobre todo, a través de la televisión
se tendía un puente hacia el periodismo
escrito. Luis Carbajo argumentaba: "Normalmente
al columnista lo lees, pero no lo conoces".
Por esta serie desfilaron más de un centenar
de figuras del periodismo, entre otros: Loret
de Mola, Blanco Moheno, Rius, Albert Huici, Renato
Leduc y Héctor Pérez Verduzco.
Oficina de patentes fue otra serie
importante producida por Carbajo que congregó
a inventores mexicanos, quienes exponían
su creación al tiempo que buscaban un patrocinador
o empresa que tuviera interés en la fabricación
de las patentes. Cabe destacar que a partir de
esta serie se gestó la Asociación
de Inventores, y varios inventos tuvieron el reconocimiento
y la canalización adecuados. Entre ellos,
el de Abelardo Rodríguez, que consistía
en una válvula diseñada para evitar
escapes en los tanques de gas doméstico.
Por ese tiempo, la industria gasera estaba en
pleno desarrollo y eran frecuentes las explosiones.
Casi de inmediato se recibieron en el estudio
llamadas de las empresas interesadas en la producción
en serie de dicha válvula.
Por otra parte, la música popular mexicana
encontró un justo reconocimiento en la
pantalla del Once a través de la serie
Compositores,
otra brillante idea de Carbajo. En cada programa,
los invitados -compositores e intérpretes-
hacían la presentación de sus obras,
contaban detalles de sus vidas y de sus métodos
de composición. En este programa participaron
Fernando Z. Maldonado, José Alfredo Jiménez,
Armando Manzanero, Tata Nacho, Ferrusquilla, José
Antonio Zorrilla, Roberto Cantoral, Álvaro
Carrillo y muchos invitados más.
Este panorama de programación refrendaba
la certeza de que Canal Once, desde sus inicios,
se distinguía entre todas las televisora
de México por su compromiso con la sociedad,
su vocación de servicio y su papel central
en la educación, el entretenimiento y la
cultura. Carlos Loret de Mola solía afirmar:
"En la TV comercial hay dinero, en Canal
Once hay talento".
En la década de los sesenta, la convicción
de que los niños formaban parte del teleauditorio
era algo que ninguna televisora en la República
había pasado por alto. Entre los programas
de don Luis en Canal Once estaba Leyendo
los monitos, donde se comentaban
las tiras cómicas que se publicaban en
los periódicos dominicales. A decir verdad,
era un programa del que Luis Carbajo no se jactaba
del todo; sin embargo había detrás
una admirable intención, acorde con los
bajos recursos disponibles.
Otro programa infantil fue Dibújame
un cuento, en el que se recibían
cartas de niños y, conforme a sus peticiones,
Cristián Pichardo dibujaba un cuento. Así
se formó el primer club de niños
en Canal Once: el de los Piquirrusos. Luego vinieron
otras series: El trompo
y el lápiz, Pistas
y Los amigos de Polito,
un programa con varias secciones en el que Polito
personificaba el modelo a seguir por los niños.
En vísperas de la década de los
setenta, Luis Carbajo era mencionado en la prensa
como el magno locutor de la televisión
no comercial. Igualmente, tenía a su cargo
un programa de niños, otro de noticias,
un musical y uno de deportes. Asimismo, participaba
en eventos importantes externos al Canal. Muestra
de esto fueron las Olimpiadas del 68, en las que
fue locutor en el estadio para la rama de atletismo.
Con el inicio del Mundial de Fútbol vendría
una de las primeras series en colores transmitida
por Canal Once: México
en el fútbol. La polémica
partía de entrevistas y comentarios, y
el público podía participar abiertamente
a través de llamadas telefónicas.
Fue muy connotado, en ese momento, que lo que
no habían logrado aún las grandes
televisoras como Telesistema Mexicano y Canal
Ocho, lo logró Canal Once: entrevistar
a Sir Stanley Rous, presidente de la FIFA. Fue
una entrevista exclusiva realizada por Luis Carbajo,
director, productor y conductor de esta serie
al lado de José Luis Vázquez, El
Cura, y Leopoldo González. Luego de
este programa, Luis participaría en muchos
otros sobre recreación, educación
física y deporte.
Para Canal Once las cosas también mejoraban.
Se contaba ya con tres estudios, con el videotape,
y el transmisor era ahora de 20 kilovatios. Sin
embargo, aunque ya era posible transmitir en color,
todavía faltaba infraestructura.
En la conducción, dirección y producción
de los programas de don Luis podemos contar innumerables
realizaciones que le eran encomendadas o que se
llevaban a cabo a partir de su iniciativa. Disfrutaba
mucho, por ejemplo, de los controles remotos de
la ópera y la sinfónica, que empezó
a hacer con el maestro Rodolfo Téllez Oropeza.
También le llamó mucho la atención
la conducción de noticiarios.
Su capacidad y dedicación le permitieron
incorporarse en múltiples áreas
al interior de la televisora, incluidas la jefatura
en Prensa y la de Relaciones Públicas.
Para todo ello gozaba de la confianza, la libertad
y el apoyo otorgados por los funcionarios de Canal
Once.
Buenos Días:
pionero de los programas televisivos de entretenimiento
nocturno en México
En 1981, el programa de Sergio Romano En
mangas de camisa salió del
aire, dejando un hueco en la programación.
Pablo Marentes, entonces Director del Canal, recurrió
a don Luis, quien estaba listo para enfrentar
un nuevo reto televisivo.
El 11 de septiembre de ese mismo año, a
las once de la noche, Luis Carbajo abría
un programa sin precedentes que sería hito
en la historia de la televisión mexicana:
Buenos Días,
que implicaba un gran desafío, principalmente
por su horario. Inició sus transmisiones
sin grandes alardes publicitarios, pero de inmediato
se convirtió en un programa muy visto.
Era una verdadera e innovadora opción televisiva
en México, un programa para los desvelados.
Estaba compuesto por diferentes secciones que
intentaban entretener, orientar y dar un servicio
al teleauditorio; confluían en este programa
el arte en todas sus manifestaciones; el quehacer
de mucha gente en diversas especialidades; las
ocurrencias del público -que incluso enviaba
chistes- de Carbajo y de todo el equipo, así
como múltiples manifestaciones de la vida
cotidiana y cultural de México. Se presentaban
reportajes sobre numerosos temas y, por encima
de todo, existía el deseo honesto de servir
a la gente.
En los primeros programas, el horario iba de las
once de la noche hasta que el público aguantara.
Las transmisiones llegaban a cerrar alrededor
de las cinco o seis de la mañana, los teléfonos
no dejaban de sonar.
El programa se transmitía viernes y sábados,
y la estructura y el horario se modificaron gradualmente
con base en la respuesta y los requerimientos
de su público. El liderazgo de don Luis
convocó un equipo que le dio una particular
fisonomía al programa. Don Pedro Tudón
estaba encargado de una sección deportiva
en la que se rememoraban anécdotas de jugadores
de fútbol americano. El profesor Leopoldo
González también se ocupaba de los
deportes. Jaime Mejía era responsable de
la sección "Regalando arte",
donde se entrevistaba a artistas plásticos.
Guillermo Saad propuso el segmento "¿Qué
hago?" y lo llevó, junto con Marco
Antonio Alfaro y Manuel Méndez, hacia una
sección sobre cine. Felipe de la Lama estaba
encargado de la parte teatral.
La madrina de la serie fue Lola Beltrán
y el padrino Marco Antonio Muñiz; de ahí
en adelante concurrieron grandes estrellas: José
José, Manzanero, y muchos más que
estaban de moda. El talento artístico que
se llevaba al programa tenía una particularidad:
no cobraba. Con el estilo de Manuel Pallares,
los controles remotos desde las casas de los artistas
tuvieron mucho éxito. Se veía a
los artistas en su ambiente íntimo y eso
le gustó mucho a la gente. El tacto para
hacer entrevistas permitió que las personalidades
ahondaran sobre momentos emotivos de su vida tras
bambalinas.
Luis Carbajo consideraba que debía existir
una televisión para todos y que había
un compromiso específico con la realidad
social, así que el programa nocturno mostraba
de manera inteligente y a fondo problemáticas
comunes. El equipo se metía donde la gente
no lo hacía y presentaba temas que normalmente
eran considerados difíciles. Se leían
todas las llamadas posibles y se solucionaban
muchos problemas.
Yazmín Alessandrini y Karen Lara también
fueron colaboradoras. Don Luis se refería
a ellas como "mujeres bravas". En sus
secciones hablaron primero de esoterismo, de medicina,
y luego de sexualidad. Cabe destacar también
que Buenos Días
fue de los primeros programas en presentar temas
de sexualidad en la televisión mexicana.
La cantidad de público noctámbulo
hizo que este programa se perfilara, desde un
principio, como exitoso, y que jamás se
perdieran la atención y el respeto al público.
Todo ello gracias a una manera muy especial de
hacer televisión: la de Luis Carbajo. Su
estilo desenfadado frente a las cámaras
de televisión hacía contrapunto
con la rigidez de los conductores de esa época.
Con Buenos Días
se encontró una fisonomía distinta
en la TV: ser natural.
Al aire y a cuadro, Don Luis podía quitarse
el saco, comer tacos, charlar con el floor
manager o con quien fuera, haciendo de la
televisión un espacio común y cercano
para quien le estuviera sintonizando, muy próximo
y acogedor. A Buenos
Días se integró una
pareja que tenía mucho éxito en
la radio: Sergio Rod y Bolívar Domínguez,
con la sección titulada: "Los que
trabajan de noche".
En sus inicios, la producción general de
Buenos Días
estuvo a cargo del señor Sergio Gómez.
Otro que colaboró como productor fue Rafael
Puig. La realización fue llevada a cabo
por Salvador Núñez, el propio Sergio
Gómez, Jorge Ponce, Héctor Rodríguez
y Mario Garnica, quien fue el encargado de la
producción general del programa en el último
año de transmisión desde Canal Once.
Sin
dejar de mencionar a ingenieros, equipo técnico,
y al resto del staff de producción -quienes
con su trabajo contribuyeron a la solidez del
programa nocturno- había un miembro más
dentro del equipo: Jennifer, una hermosa mujer,
probablemente alemana, que aparecía bailando
en un video y que, sin saberlo, se convirtió
en el icono de la serie y en la "esposa"
de muchos: de Mauricio Garcés, de Alberto
Vázquez y del propio Carbajo, entre otros.
Se dice que era común que llamara al programa
uno de ellos y pidiera que "pasaran"
-por enésima vez, ya que el video siempre
era el mismo- a Jennifer de Garcés, Jennifer
de Vázquez y de otros incontables galanes
ocultos.
En agosto del 85, don Luis Carbajo, su programa
y buena parte de su equipo cambiaron de transmisora:
se trasladaron a Canal 7, invitados por Pablo
Marentes. El programa había durado en Canal
Once cuatro años y once meses. Luis Carbajo
había cumplido su ciclo en el Once, una
prolífica etapa que duró 26 años.
Hablar de Luis Carbajo es referirse al pionero
de los programas de transmisión nocturna,
de los programas "para desvelados",
como él decía; al impulsor de intérpretes
y compositores de todo género; al hombre
comprometido con la sociedad que fue uno de los
primeros en abordar temas sexuales y que creía
en la gran responsabilidad y función social
de los medios de comunicación.
|