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5
de enero de 2001 |
Cristina
Pacheco
Aquí
nos tocó vivir
Conversando,
con Cristina Pacheco
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Cristina:
¿Cuántas horas de clase toman ustedes? Se lo pregunto, desde luego, a
Cruz Ramírez.
Cruz: La clase para nosotros, más pequeñines, tenemos que ensayar
más que nada los papás que los niños, ¿verdad? Aprenden a través de sus
papás, de unos tíos, de unos abuelos que son danzantes. Ellos animan más
a los niños, ¿verdad? Rápido lo aprenden, con dos o tres o cuatro ensayos
aprenden los pasos, de los pasos que lleva la ceremonia. Una vez aprendida
la ceremonia empiezan a hacer la subida, y para ellos es un ánimo estar
presente, un papá o un abuelo; por decir así, se siente orgulloso el niño,
es más rápido aprende que le da pulso el calor de un primo, de un tío,
y es donde ellos aprenden más rápido.
Cristina: En ese aprendizaje se siente como si fuera una conversación
con la familia. No sé si así lo piense Francisco Hernández.
Francisco: Efectivamente así es, es una herencia que nos heredaron
nuestros ancestros, es una de las culturas prehispánicas. Entonces, representamos
a México, como lo dijo el compañero, en otros países. Nos sentimos muy
contentos pero, sinceramente...
Cruz: La ceremonia...
Cristina: Cruz, perdón. Si estoy entendiendo bien, se le da a
la tierra un obsequio para que te permita tomar un árbol. ¿Eso es?
Cruz: Sí, mira... Sí, mire, esta es la ceremonia, ¿verdad?, que
se hace porque nosotros, el dios del viento -nosotros lo llamamos Ki Mi
Ekolo- es el dios de la selva, del monte. Nosotros, donde eso hacemos,
le damos a cambio con el son, nosotros, que llevamos el tamborcito y la
flauta. Entonces, nosotros le ofrendamos esa ofrenda a cambio de ese árbol
para que a nosotros nos lo den a y llevamos a trasladar a un centro ceremonial.
Ése se hace la profundidad de dos metros y medio llevando una gallina
negra y un litro de aguardiente.
Cristina: ¿Qué significa la gallina y qué significa el aguardiente?
Cruz: Mira, significa la gallina se alimenta al dios tierra, a
la madre tierra, para que no haya ningún accidente de las personas que
van a participar. Ellos ofrendan en lugar de que le pase un accidente
a una persona humana. Entonces, para nosotros es ofrendar al pollo así,
vivo; sepultarlo, por decir así, en un hueco, profundidad dos metros y
medio y levantando el árbol, pero haciendo una ceremonia y levantando
el árbol sólo en vivo, y luego levantan el palo del árbol. Solo lo aplasta,
lo mata. Es la creencia para que nosotros puédamos subirse hasta
la más altura que se pueda. | |