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Cristina:
Había una serie de puntos de vista que eran no sólo reflexiones, sino
señalamientos rojos, focos rojos que se prendían en la actividad de
los arquitectos. Decías, por ejemplo: Recordemos que la arquitectura
no es para lucirnos, sino para servir. Hay que pensar en que sea funcional
y en que sea humana, y recordemos también algo muy importante: no
se trata de hacer grandes edificios monumentales; se trata de hacer
ciudades donde sea posible la felicidad. Me encantó todo eso y,
pues, yo quisiera que lo ampliáramos.
Ricardo Legorreta: Mira, el problema ha sido que la arquitectura,
los últimos años, por darse a conocer y por volverse una parte importante
de noticias, de información, por lo mismo se ha deformado un poco.
Hemos caído en que el arquitecto se vuelve un hombre de negocios,
y empieza a creer que toda la solución es hacer su propio monumento,
su propia arquitectura; que lo importante es ser publicado en las
revistas, y hemos ido olvidando que la arquitectura, básicamente,
es un mundo de constructores, y de constructores al servicio de la
sociedad. Así pues, al mismo tiempo, eso nos ha llevado a preocuparnos
por el diseño, y hacemos exclusivamente... tomamos nuestro edificio
y, dominados por clientes, por promotores, por políticos, por equis,
y por nuestro propio ego -en los arquitectos el ego es fuerte, es
fuerte- entonces, no nos preocupamos. |
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