Documento sin título
La esclerosis múltiple (EM) es una de las enfermedades más comunes
del sistema nervioso central –SNC– (cerebro y médula espinal).
Es una afección inflamatoria desmielinizante. La mielina es un componente
importante de la sustancia blanca del sistema nervioso y está constituida
principalmente por grasas, actúa como aislante de los nervios o de los
sistemas que interconectan diversas estructuras en el SNC y permite que los nervios
transmitan sus estímulos de una forma rápida y eficiente.
Las diversas estructuras del SNC se comunican a través de vías
en las que la presencia de mielina es indispensable, ya que permite diversas
funciones del cerebro, como la ejecución de movimientos voluntarios amplios
o finos, la percepción de diversos tipos de estímulos sensitivos
(dolor, frío, calor, vibración, etc.); y finalmente la ejecución
de diversas funciones mentales superiores como memoria, orientación,
cálculos numéricos, lenguaje, etc. En la esclerosis múltiple
las vías de interconexión sufren inflamación y desmielinización,
y ello condiciona la perturbación de múltiples funciones del SNC.
La EM es una afección muy variable y los síntomas dependen de
las zonas del sistema nervioso central que han sido afectadas, no tiene una
modalidad fija y cada paciente presenta diferentes síntomas. Si bien
algunos son inmediatamente evidentes, otros son difíciles de percibir
y aclarar aún por el propio paciente. Algunos otros permanecen ocultos
y sólo mediante un interrogatorio y examen médico se hacen evidentes.
El curso de la EM no se puede pronosticar. Algunas personas se ven apenas afectadas
por la enfermedad y otras avanzan rápidamente a la incapacidad total,
aunque la mayoría de los afectados están comprendidos en ambos
extremos.
Muchas personas que sufren de EM viven con una discapacidad manejable, por
ejemplo: fatiga, dificultad para caminar o problemas de vejiga; sin embargo,
algunas personas sufrirán una discapacidad severa, teniendo que usar
silla de ruedas de manera permanente.
La familia del enfermo debe enfrentar situaciones nuevas en su vida y es común
que sienta miedo, confusión, pérdida de control y pesadumbre al
recibir el diagnóstico.
La severidad de los síntomas y la discapacidad resultante del enfermo
son los factores que dictan hasta qué punto el trabajo o su desenvolvimiento
se verán afectados. La posibilidad de lograr cierto grado de discapacidad
a largo plazo no debe menospreciar que la persona con EM pueda vivir muchos
años productivos. Generalmente, quien sufre una forma benigna de la enfermedad
o cuyos síntomas sean mínimos o no visibles, pueda continuar con
su empleo o actividades habituales.
Cabe señalar la importancia de tratarse por un equipo de especialistas.
Existen fármacos que intentan alargar el tiempo entre las recaídas
y que sean menos intensas. Asimismo, es recomendable que el paciente aclare
todas sus dudas respecto de la enfermedad con su neurólogo, o acuda a
instituciones médicas de especialidad. Las organizaciones no gubernamentales
guiadas por profesionales de la salud en muchos casos brindan información
adecuada, recreación y orientación.
CANALIZACIONES:
- Esclerosis Múltiple, AC.
Tel. 55 30 10 12.
- Fundación Mexicana de Esclerosis Múltiple, IAP.
Tels. 55 38 86 21 y 54 40 44 15.
- Por una vida en Movimiento. Asociación de Esclerosis Múltiple
en Monterrey, NL.
Tel: 01 800 36 98 432.
- Federación de Pacientes con Esclerosis Múltiple en Guadalajara,
Jal.
Tel. 01 800 36 27 696.