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Podríamos afirmar que en México las identidades juveniles más
representativas son: los chavos banda, punks, cholos, darks, ravers y taggers,
y que están presentes en todo el país, sobre todo en las grandes
ciudades.
En cuanto a las identidades juveniles también llamadas “tribus
urbanas” o “grupos juveniles”, Alfredo Nateras, profesor e
investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Iztapalapa,
comenta: “la identificación de los jóvenes a cierto grupo
o tribu juvenil se da debido a la necesidad de pertenencia y de definir una
identidad propia y colectiva, se da en un momento en el cual se van acompañando
varias cosas, como los cambios físicos y psicólogos de la adolescencia
y todo lo relacionado con sus prácticas sociales y representaciones culturales.
Entonces, si la juventud es una etapa de vida por la que se pasa, no se está
ahí permanentemente, digamos entonces que los jóvenes en algún
momento dejan los agrupamientos, es cuando se incorporan al mundo adulto, al
ámbito laboral.”
¿Qué caracteriza a los grupos juveniles?
Chavos banda
Desde principios de los 80 un nuevo estilo juvenil se hace presente en México,
los chavos banda, quienes aparecen en la escena pública en 1981, cuando
la banda “Los Panchitos” de Santa Fe se hace notar hacia el poniente
de la capital. En su mayoría, son jóvenes desempleados que se
reúnen en las esquinas, las cuales toman como refugio y punto de encuentro,
tienen una fuerte rivalidad con la "tira" (la policía), hablan
un caló que mezcla elementos de diversos orígenes: el lenguaje
pachuco, el de la onda, las lenguas indígenas y las jergas marginales,
que al mezclarse con expresiones inventadas por chavos, se convierte "en
un lenguaje incomprensible para el extraño"; visten pantalones de
mezclilla entallados, chamarras de cuero, playeras de su grupo favorito, cabello
largo al hombro, tenis marca Converse o flexibota, gustan de rock and roll y
blues.
Punks
En México los punks aparecieron a finales de los 70 y principios de
los 80, en zonas marginadas como Santa Fe, Ciudad Nezahualcóyotl, San
Felipe, El Molinito, Los Reyes, La Paz, etc. Son jóvenes que rechazan
la guerra, el imperialismo y la represión, no creen en los canales institucionales
de comunicación, por lo que crean su propio espacio o fanzineras (el
fanzine es una publicación informal en donde la regla es que no hay reglas).
Su apariencia se convierte en una denuncia abierta ante la sociedad, que altera
la vida diaria de los habitantes conservadores de la gran ciudad, su vestuario,
lenguaje y aspecto toman otro sentido: no es su ropa, palabras o canciones,
sino el uso que de ellos se hace.
Cholos
El movimiento cholo nace en Los Ángeles, California, durante la década
de los 70, como una manifestación de los sectores marginados chicanos
y mexicanos en su necesidad de identidad y autoafirmación. Crean diversos
símbolos que marcan la integración a un grupo bien delimitado,
y encuentran su principal referente en la vestimenta y el lenguaje, para resaltar
su origen mexicano.
El cholismo continúa siendo el sector juvenil de mayor fuerza a lo largo
de la frontera con Estados Unidos, el noroccidente de México y, muy recientemente,
en el centro de nuestro país, tal es caso de Ciudad Nezahualcóyotl
donde hay bandas que utilizan los nombres de clicas (pandillas) del este de
Los Ángeles, como “La 18”, “La 41”, “Mara
Salvatrucha”, etc. Los caracteriza el pantalón bombacho con pliegues
en la cintura y rectos hacia el tobillos, camiseta holgada, zapatos tenis, a
veces tirantes y en ocasiones, cadena del cinto al bolso del pantalón,
malla para sujetarse el cabello, tatuajes de la Virgen de Guadalupe o el símbolo
de su clica, indumentaria a la usanza de los pachucos de los años 40,
así como la música "oldie" (baladas románticas
y rock de los 50 y 60) y el graffiti.
Darks
El movimiento dark surge en Inglaterra a finales de los 70, y se extiende a
toda Europa, Nueva York y San Francisco; a México llegó a finales
de los 80, tomando auge en 1992. Son jóvenes que visten de negro, usan
ropa de estilo aristocrático de épocas pasadas, portan crucifijos,
anillos y collares con dijes referentes a murciélagos, calaveras y arañas;
algunos visten completamente de negro, a otros les basta traer una prenda oscura.
A diferencia de lo que se ha publicado al buscar satanizarlos por vestir de
negro, no parecen tener miedo, angustia o algún rasgo de maldad; su imagen
es andrógina (caracteres de ambos sexos en un mismo individuo), se maquillan
la cara para parecer más pálidos y se pintan labios y uñas
de negro.
Ravers.
La popularidad de este movimiento se dio en Reino Unido entre 1988 y 1989 con
la música techno y los grandes bailes conocidos como raves, fiestas a
las que primero se les conoció como “revolution parties”,
que duraban varios días y en ellas se consumían drogas sintéticas,
como el éxtasis o bebidas con aminoácidos para mantener la energía.
Aquí en México fue hasta principios de los 90 cuando se dieron
las primeras fiestas raves. Hablar de un rave en México es hablar de
fiestas que comienzan por lo regular a las 6 de la tarde y terminan a las 6
de la mañana del día siguiente, durante ese tiempo escuchan y
bailan una música repetitiva, elaborada a partir de una melodía
que, mezclada con sintetizadores y secuenciadores, se reitera una y otra vez.
Taggers.
Este movimiento nace a principios de los 90 en Nueva York y se extiende rápidamente
en todo el mundo. Gustan del graffitti, visten con ropa holgada y deportiva,
gorras, usan perforaciones en el cuerpo, sobre todo en el rostro, cadenas para
sujetar sus carteras, la mayoría gusta de andar en patineta, su principal
característica es que plasman con aerosol su firma o tag.
Estos grupos son lo más representativos, aunque cabe aclarar que hay
otros, como los hardcoreros, regueseros, metaleros, tibiris, fefras, gruperos,
indígenas, salseros, posthippies, raperos, yuppies, fresas, etc; y la
lista es tan extensa y disímbola como jóvenes existen en México.
Finalmente, Nateras, puntualiza:
“Es muy importante saber de estos agrupamientos juveniles, sus representaciones
y manifestaciones porque a través de observarlos, estudiarlos y tratar
de comprenderlos, nos están hablando no solamente de ellos, de sus prácticas
sociales y culturales, sino además de los conflictos y la tensión
social, es decir, de la subviolencia que ejercen estos chavos podemos entender
toda la demás violencia social. A los padres de familia yo les diría
que intenten comprender lo que les están diciendo sus hijos adolescentes
con la forma en que se visten, con qué grupos de amigos se juntan, qué
música les gusta, que primero los comprendan, que no los juzguen. A los
chavos les diría que trataran de entender la preocupación de sus
padres, que yo considero que en la mayoría la preocupación de
los papás es genuina, regularmente actúan porque creen que eso
es lo más conveniente para los hijos. Por tanto, tienen que aprender
a negociar con sus papás sus prácticas, sus estéticas,
etc. Ellos también tienen que ceder y tener tolerancia consigo mismos
y con los adultos, tienen que entender que su estética o forma de ser
puede causar disgusto y lo tienen que asumir y negociar”.
SUGERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
- Pérez, Tornero, Tropea, Fabio y otros, Tribus Urbanas, Paidós,
España, 2000, 246 pp. (colección Estado y Sociedad)
- “Tribus urbanas” en Revista generación, No. 59,
CONACULTA, México, 2005, 67 pp.