Canal Once | JUANA INÉS
Pletórica de situaciones dramáticas y pasajes infrecuentes de felicidad, en esta serie fluye la vida misma con sus dosis de dolor, renuncia, acoso y soledad, pero también el deseo de amar, crear y sortear un destino amargo. Una serie inspirada en la vida de Sor Juana Inés de la Cruz.
Juana Inés,Sor Juana,Mujer,Monja Jerónima,Poetisa,Filósofa,Intelectual,Cortesana,Religiosa,México,Politécnico,IPN
18819
page,page-id-18819,page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-child-theme-ver-8.0,qode-theme-ver-9.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive

JUANA INÉS

 

Muchos son los enigmas que envuelven a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz: su incierta relación con la jerarquía eclesiástica, la naturaleza de sus afectos, así como la razón de un silencio repentino y en apariencia, autoimpuesto. Ella es la inspiración para esta serie de ficción que, sin dejar de lado las distintas aproximaciones a su vida y obra, imagina a la mujer que, a pesar de las convenciones sociales de su época, busca con desesperación un rincón favorable para su desarrollo intelectual. Una coproducción entre Canal Once y Bravo Films, en la que fluye como un río, el anhelo de una pensadora que se adelanta a su tiempo, aferrada a su derecho a escribir y a ser. Antes de ser historia, ella fue Juana Inés.

PERSONAJES

CÁPSULAS

LO QUE NO SABÍAS

EPISODIOS

JUANA INÉS

EPISODIO 7: La vida con que muero

 

El arzobispo Aguiar y Seijas ordena averiguar posibles faltas de Juana Inés como religiosa. Mientras tanto, Inundación castálida es un éxito en España, desde donde María Luisa, Condesa de Paredes, intenta defenderla. El arzobispo obliga a Juana Inés a elegir entre ser una figura pública o esposa de Cristo; opta por lo segundo y entrega sus pertenencias y libros para las obras de caridad. Se compromete a no escribir más y dedicarse a sus labores como religiosa. A principios de 1695 se desata una epidemia en la ciudad de México y Juana Inés insiste en cuidar a sus hermanas moribundas. Se contagia y muere. Varios legajos entre sus pertenencias confirman que, en realidad, jamás dejó de escribir.

JUANA INÉS

EPISODIO 6: Detened la mano

 

La virreina María Luisa notifica a Juana Inés su regreso a España, en acato a las disposiciones del rey, pero promete publicar sus textos en la península. El padre Núñez pide a Juana Inés la entrega de todos sus escritos, pues considera inapropiado que una esposa de Cristo los envíe a imprenta y vuelve su amenaza de hacer públicas sus cartas de amor. Algunas monjas de la congregación ayudan a Juana Inés a copiar las obras que Núñez pretende confiscar.

JUANA INÉS

EPISODIO 5: Divina Lysi

 

Juana Inés y la nueva virreina quedan flechadas. Una de las monjas de San Jerónimo es descubierta con un embarazo avanzado, por lo que el arzobispo Aguiar y Seijas endurece las medidas de encierro de las religiosas y fija su mirada en Juana Inés. Surge una relación amorosa y secreta entre ésta y la virreina. La priora María sospecha y obtiene unas cartas de amor entre ellas, mismas que entrega al padre Núñez, quien amenaza con hacerlas públicas. Juana Inés lo destituye como su confesor.

JUANA INÉS

EPISODIO 4: Este amoroso tormento

 

Juana Inés se ordena monja jerónima. La regenta Mariana de Austria ordena al virrey Mancera el regreso a España. Leonor enloquece y muere. Llegan a la Nueva España Tomás Antonio de la Cerda y Aragón y su esposa María Luisa Manrique de Lara. El recién nombrado Arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Seijas, desea conocer a Juana Inés, quien ha tenido el atrevimiento de escribir el Arco Triunfal de la Catedral Metropolitana para dar la bienvenida a los nuevos virreyes.

SOR JUANA

EPISODIO 3: Lágrimas negras de mi pluma

 

La virreina está desconsolada… Juana Inés recupera la salud, mientras que Núñez reprueba su salida del convento de las Carmelitas y la amaga para que regrese. Desesperada, Juana Inés solicita a la priora su ingreso a la orden de San Jerónimo y Núñez convence a Pedro de la Cadena de financiar la dote para que eso suceda.

Juana Inés

EPISODIO 2: PARA EL ALMA NO HAY ENCIERRO

 

El padre Núñez descubre que Juana Inés ha mentido al decir que es “hija legítima”, con el fin de entrar a la corte como dama de compañía de la virreina, situación que la pone en grave riesgo.

Núñez la orilla a abandonar la corte. El clérigo abona el terreno para que Juana Inés ingrese a la orden de las Carmelitas Descalzas. Con engaños, consuma su plan de reducirla a monja de clausura, aunque ella se rebela ante una  vida de sacrificios y ciega obediencia.

JUANA INÉS

EPISODIO 1: MIRADME AL MENOS

 

Juana Inés es echada de la casa de sus tíos y enviada a la corte virreinal a probar suerte. Con apenas 16 años, logra el apoyo del virrey de Mancera, pero también el amor obsesivo de la virreina Leonor. Para ser la tutora de la hija de los virreyes, la joven es sometida a examen público ante las mentes más brillantes de la Nueva España que terminan por alabar su lucidez y erudición. El padre Antonio Núñez de Miranda, confesor de los virreyes, es exhibido por Juana Inés públicamente y en venganza, ordena una investigación sobre su origen.

POEMAS CITADOS

EPISODIO 1

 

 

SONETO I (159)

 

Uno de los cinco sonetos burlescos. Se le dieron las rimas forzadas

(aca, aque, aque, aca; aca, aque, aque, aca; uca, eca, uca; eca uca, eca)

 

Inés, cuando te riñen por bellaca,

Para disculpas no te falta achaque

Porque dices que traque y que barraque;

Con que sabes muy bien tapar la casa.

 

Si coges la parola, no hay urraca

Que así la gorja de mal año saque;

Y con tronidos, mas que un triquitraque,

A todo el mundo aturdes cual matraca.

 

Ese bullicio todo lo trabuca,

Ese embeleso todo lo embeleca;

Mas aunque eres, Inés, tan mala cuca,

 

Sabe mi amor muy bien lo que se peca:

Y así con tu afición no se embabuca,

Aunque eres zancarrón y yo de Meca.

LOA SATÍRICA EN UNA COMEDIA DE LA FESTIVIDAD DE CORUPUS

HECHA Y REALIZADA EN TLAYACAPAN

 

Cenca huel nipinauhtíhuitz,      * Apenadísima vengo

con sobrada desvergüenza,

sobre aqueste cuauhtlapechtli      * escenario

donde zanoixtlapachteca;      * apenas quepo entera

amo ixpantzinco pidiendo      * de vuestra parte

huel tetepitzin licencia      * muy pequeñita

para decir dos palabras

ipanpatica comedia      * a favor de la

que en esta fiesta del corpus,

es cierto, titlamacehua.      * traemos a escena

Y porque amo ammitalhuizque      * no nos digáis

ca zazan tihistriones, néhuatl      * que no somos más que / yo

onicchiuh inin disculpa      * presento esta

ipanpatica tofiesta,      * a favor de la

porque huel techxixicoa      * nos hacen burla

mochipa inin caxtilteca.      * siempre estos españoles

Señores, huel tetlacolti,      * es una pena

inin quichihua, de veras,      * eso que hacen

tonanual, porque cualani      * mala suerte / se enojan

ihuan zazan techmapehua;      * nomás nos dan empujones

quitotihuitz: —Quita allá,      * vienen a decir

que no sois para comedias.

EN LA MUERTE DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA MARQUESA DE MANCERA (1674)

 

De la beldad de Laura enamorados

los cielos, la robaron a su altura,

porque no era decente a su luz pura

ilustrar estos valles desdichados.

 

O porque los mortales, engañados

de su cuerpo en la hermosa arquitectura,

admirados de ver tanta hermosura

no se juzgasen bienaventurados.

 

Nació donde el Oriente el rojo velo

corre al nacer al astro rubicundo

y murió donde con ardiente anhelo

 

da sepultura a su luz el mar profundo:

que fue preciso a su divino vuelo

que diese como el sol la vuelta al mundo.

Verso R, 51

 

EN RECONOCIMIENTO A LAS INIMITABLES PLUMAS DE LA EUROPA,

QUE HICIERON MAYORES SUS OBRAS CON SUS ELOGIOS:

QUE NO SE HALLÓ ACABADO

 

¿Cuándo, Númenes divinos,

dulcísimos Cisnes, cuándo

merecieron mis descuidos

ocupar vuestros cuidados?

¿De dónde a mí tanto elogio?

¿De dónde a mí a encomio tanto?

¿Tanto pudo la distancia

añadir a mi retrato?

¿De qué estatura me hacéis?

¿Qué Coloso habéis labrado,

que desconoce la altura

del original lo bajo?

No soy yo la que pensáis,

sino es que allá me habéis dado

otro ser en vuestras plumas

y otro aliento en vuestros labios,

y diversa de mí misma

entre vuestras plumas ando,

no como soy, sino como

quisisteis imaginarlo.

A regiros por informes,

no me hiciera asombro tanto,

que ya sé cuánto el afecto

sabe agrandar los tamaños.

QUE DAN EL COLIRIO MERECIDO A UN SOBERBIO

 

El no ser de Padre honrado,

fuera defecto, a mi ver,

si como recibí el ser

de él, se lo hubiera yo dado.

Más piadosa fue tu Madre,

que hizo que a muchos sucedas:

para que, entre tantos, puedas

tomar el que más te cuadre.

EPISODIO 2

 

A LA MISMA SEÑORA (LA CONDESA DE GALVE), EN OCASIÓN DE CUMPLIR AÑOS

 

Si el día en que tú naciste,

bellísima, excelsa Elvira,

es ventura para todos,

¿por qué no lo será mía?

 

¿Nací yo acaso en las yerbas,

o crïéme en las hortigas?

¿Fué mi ascendiente algún risco,

o mi cuna alguna sima?

 

¿No soy yo gente? ¿No es forma

racional la que me anima?

¿No desciendo, como todos,

de Adán por mi recta línea?

 

¿No hay sindéresis en mí

con que lo mejor elija,

y ya que bien no lo entienda

por lo menos lo perciba?

 

¿Pues por qué no he de ir a verte

cuando todos te visitan?

¿Soy ave nocturna para

no poder andar de día?

 

Si porque estoy encerrada

me tienes por impedida,

para estos impedimentos

tiene el afecto sus limas.

 

Para el alma no hay encierro

ni prisiones que la impidan,

porque sólo la aprisionan

las que se forma ella misma.

 

Sutil y ágil el deseo,

no hay, cuando sus plumas gira,

solidez que no penetre

ni distancia que no mida.

 

Mejorados van mis ojos

cuando a verte se destinan,

pues para que ellos te vean

retiró el alma la vista.

 

Contento con mi carencia

mi respeto, sacrifica,

por el culto que te doy,

el gusto que se me priva…

NO HABIENDO LOGRADO UNA TARDE VER AL SEÑOR VIRREY,

MARQUES DE LA LAGUNA, QUE ASISTIÓ EN LAS VÍSPERAS DEL

CONVENTO, LE ESCRIBIÓ ESTE ROMANCE.

Quien llega necio a pisar

de la vejez los confines,

vergüenza peina y no canas;

no años, afrentas repite.

 

En breve el prudente joven

eterno padrón erige

a su vida, y con su fama

las eternidades mide.

 

Ningún espacio de tiempo

es corto al que no permite

que los instantes más breves

el ocio le desperdicie.

 

Al que todo el tiempo logra,

no pasa la edad flexible,

pues viviendo la presente

de la pasada se sirve.

 

Tres tiempos vive el que atento,

cuerdo, lo presente rige,

o pretérito contempla

y lo futuro predice.

 

¡Oh Vos, que estos documentos

tan bien practicar supisteis

desde niño, que ignorastéis

las ignorancias pueriles!

ESTOS VERSOS, LECTOR MÍO

 

Estos versos, lector mío,

que a tu deleite consagro,

y sólo tienen de buenos

conocer yo que son malos,

ni disputártelos quiero,

ni quiero recomendarlos,

porque eso fuera querer

hacer de ellos mucho caso.

 

No agradecido te busco:

pues no debes, bien mirado,

estimar lo que yo nunca

juzgué que fuera a tus manos.

En tu libertad te pongo,

si quisieres censurarlos;

pues de que, al cabo, te estás

en ella, estoy muy al cabo.

 

No hay cosa más libre que

el entendimiento humano;

pues lo que Dios no violenta,

¿por qué yo he de violentarlo?

 

Di cuanto quisieres de ellos,

que, cuanto más inhumano

me los mordieres, entonces

me quedas más obligado,

pues le debes a mi musa

el más sazonado plato

(que es el murmurar), según

un adagio cortesano.

Y siempre te sirvo, pues,

o te agrado, o no te agrado:

si te agrado, te diviertes;

murmuras, si no te cuadro.

 

Bien pudiera yo decirte

por disculpa, que no ha dado

lugar para corregirlos

la priesa de los traslados;

que van de diversas letras,

y que algunos, de muchachos,

matan de suerte el sentido

que es cadáver el vocablo;

y que, cuando los he hecho,

ha sido en el corto espacio

que ferian al ocio las

precisiones de mi estado;

que tengo poca salud

y continuos embarazos,

tales, que aun diciendo esto,

llevo la pluma trotando.

 

Pero todo eso no sirve,

pues pensarás que me jacto

de que quizá fueran buenos

a haberlos hecho despacio;

y no quiero que tal creas,

sino sólo que es el darlos

a la luz, tan sólo por

obedecer un mandato.

 

Esto es, si gustas creerlo,

que sobre eso no me mato,

pues al cabo harás lo que

se te pusiere en los cascos.

Y adiós, que esto no es más de

darte la muestra del paño:

si no te agrada la pieza,

no desenvuelvas el fardo.

AL QUE INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE

 

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

 

Al que trato de amor hallo diamante;

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata

y mato a quien me quiere ver triunfante.

 

Si a éste pago, padece mi deseo:

si ruego aquél, mi pundonor enojo:

de entrambos modos infeliz me veo.

 

Pero yo por mejor partido escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

que de quien no me quiere, vil despojo.

ROMANCES FILOSÓFICOS Y AMOROSOS

(sin fechas conjeturables)

2

 

Acusa la hidropesía de mucha ciencia, que teme inútil aun

para saber y nociva para vivir.

 

FINJAMOS que soy feliz,

triste Pensamiento, un rato;

quizá podréis persuadirme,

aunque yo sé lo contrario:

 

que pues sólo en la aprehensión

dicen que estriban los daños,

si os imagináis dichoso

no seréis tan desdichado.

 

Sírvame el entendimiento

alguna vez de descanso,

y no siempre esté el ingenio

con el provecho encontrado.

 

Todo el mundo es opiniones

de pareceres tan varios,

que lo que el uno que es negro,

el otro prueba que es blanco.

 

A unos sirve de atractivo

lo que otro concibe enfado;

y lo que éste por alivio,

aquél tiene por trabajo.

 

El que está triste, censura

al alegre de liviano;

y el que está alegre, se burla

de ver al triste penando.

 

Los dos Filósofos Griegos

bien esta verdad probaron:

pues lo que en el uno risa,

causaba en el otro llanto.

 

Célebre su oposición

ha sido por siglos tantos,

[p. 6] sin que cuál acertó, esté

hasta agora averiguado;

 

antes, en sus dos banderas

el mundo todo alistado,

conforme el humor le dicta,

sigue cada cual el bando.

 

Uno dice que de risa

sólo es digno el mundo vario;

y otro, que sus infortunios

son sólo para llorados…

NOTAS DE INTERÉS

EPISODIO 1: Mirádme al menos

 

 

  • Las quemas de libros por el Santo Oficio no sucedían en el siglo XVII, sino hasta el siglo XVIII. En la serie se introdujo este hecho para marcar el tema de lo que implicaba la lectura, el estudio y el conocimiento, la posesión de libros para remarcar la transgresión de quien gustaba de leer y estudiar, como Juana Inés. El conocimiento era en el virreinato, además, asunto de hombres, no de mujeres.

 

  • El padre Antonio Núñez de Miranda no miraba a las mujeres, al igual que muchos otros hombres de la época. Sor Juana entabló una lucha singular con él. Fue su confesor durante muchos años hasta que sor Juana no lo quiso más cerca de ella. Años después, ella lo volvió a llamar.

 

  • Durante las tertulias, las mujeres solían sentarse en el piso y los varones en sillas o bancos. Por la dificultad de filmar con los actores en el piso y los virreyes en tarima, se optó por sentar en bancos a los personajes principales, hombres y mujeres.

 

  • No era necesario que las tutoras entraran a una biblioteca a preparar sus lecciones puesto que enseñaban a niñas y mujeres jóvenes a bordar, coser, tocar algún instrumento y leer para poder leer oraciones y textos muy simples.

 

  • Sor Juana fue examinada por 40 sabios pero no fue para ver si calificaba para ser tutora de María, la hija de los virreyes. El examen se hizo con el fin de lucir su erudición y saber si su sabiduría era “humana o divina”. El biógrafo de sor Juana, el padre Callejas, cuenta cómo el Marqués de Mancera le relató que Juana Inés se defendió “como un galeón real ante 40 chalupas”, esto es: los 40 sabios más importantes de la Ciudad de México. La serie invierte la anécdota diciendo el hermano Sigüenza y Góngora: “nos preparamos para un galeón y, mire, es sólo una chalupa.”

 

  • Juana Inés hablaba náhuatl y latín. Se dice que aprendió este último en 20 lecciones impartidas por el bachiller Martín de Olivas.
    La virreina Leonor Carreto tomó a Juana Inés como su dama de honor llamándola “la muy querida de la señora virreina”.

 

  • Juana Inés nació en Nepantla, entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Fue hija natural de la criolla Isabel Ramírez de Santillana y del vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje (Asuaje). Se piensa fue bautizada el 2 de diciembre de 1648 en la Parroquia de San Vicente Ferrer, Chimalhuacán, hoy perteneciente al municipio de Ozumba, Estado de México. Algunos han señalado que el cura de la parroquia de Chimalhuacán era de apellido Asbaje (Asuaje) y pudiese haber sido su padre ya que no hay evidencia alguna de la existencia del capitán vizcaíno Pedro Manual de Asbaje (Asuaje). Durante tres años radicó en Nepantla hasta el momento en que se trasladó, junto con su abuelo, Pedro Ramírez, su madre y hermanas mayores a la Hacienda de Panoayan, en Amecameca.

 

  • Los hijos ilegítimos y los hijos naturales eran muy frecuentes en esa época. A pesar de las estrictas reglas en los conventos y otras instituciones, se solía pasar por alto esta situación mediante una cantidad apreciable de dinero. No se sabe si sor Juana lo hizo o no, lo que sí se sabe es que ingresó al convento de San Jerónimo mintiendo al decir que era hija legítima. Esto nos hace pensar que el tema de su “bastardía” era importante para ella. La serie parte de ahí para elaborar una situación incómoda para Juana Inés en la corte cuando el padre Núñez “descubre” su condición de hija natural.

 

  • Durante el virreinato, una mujer no podía salir sola a la calle y mucho menos viajar sola. Debía salir siempre acompañada. Tampoco podía besar a los hombres de manera espontánea, ni recibir una propuesta de matrimonio sin consultar con su familia. Las mujeres no decidían. Estas son libertades que se ha tomado la serie para mostrar que Juana Inés era rebelde, entendiendo la rebeldía desde los referentes de nuestra época.

 

  • Los libros prohibidos no estaban en las bibliotecas, o recintos librarios, como se les conocía. La serie se ha inspirado en el caso excepcional de una biblioteca en Perú que tenía los libros prohibidos en un anaquel, encerrados en una jaula y un letrero que los identificaba como “prohibidos”. En las grabaciones, no se contó con autorización para instalar una jaula en la locación: la biblioteca del Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán sólo autorizó instalar el letrero.

 

  • Sor Juana le dedicó cuatro poemas a la virreina Leonor Carreto a raíz de su muerte. No se conocen más, pero la serie supone que Juana Inés le escribía poemas a la virreina durante su estancia como su dama de honor en la corte. Sor Juana la llamaba Laura, como la amada de Petrarca.

EPISODIO 2: Para el alma no hay encierro

 

 

  • Las quemas de libros por el Santo Oficio no sucedían en el siglo XVII, sino hasta el siglo XVIII. En la serie se introdujo este hecho para marcar el tema de lo que implicaba la lectura, el estudio y el conocimiento, la posesión de libros para remarcar la transgresión de quien gustaba de leer y estudiar, como Juana Inés. El conocimiento era en el virreinato, además, asunto de hombres, no de mujeres.

 

  • Muchos mestizos bautizados que profesaban la fe católica se hacían pasar por indios para no ser juzgados por el Tribunal del Santo Oficio. El tormento se aplicaba para confesar “la verdad”.

 

  • Se usaba la vergüenza pública como castigo para escarmiento de la gente.

 

  •  El 14 de agosto de 1667, Juana Inés ingresó al convento de San José de las Carmelitas Descalzas, edificio que aloja hoy día al Museo de arte experimental Ex Teresa Arte Actual.

 

  •  Las jóvenes que entraban a los conventos debían cumplir entre seis meses y dos años como novicias antes de profesar.

 

  •  En México, la orden de las Carmelitas Descalzas fue fundada en 1616. En esa época había 15 conventos en la Ciudad de México.

 

  •  Los negros en México se escapaban de las minas, haciendas o casas privadas donde estaban asignados y acosaban a los habitantes en el campo y la ciudad. Se les llamaba negros cimarrones.

 

  •  El doctor que atiende a Juana Inés en esta serie está inspirado en el doctor Diego Osorio de Peralta (1635-1690), quien en 1685 escribió el primer libro de medicina publicado en la Nueva España. En aquella época, la medicina todavía estaba basada en los preceptos de Galeno e Hipócrates.

 

  •  El conflicto entre la virreina Leonor y el padre Núñez de Miranda por la salida de Juana Inés del convento de las Carmelitas Descalzas es ficticio. Lo que sí es cierto es que Juana Inés regresó a la corte.

 

  •  Algunos señalan que Juana Inés fingió enfermar para salir del convento de las Carmelitas Descalzas. Otros afirman que, efectivamente, enfermó de gravedad y debió salir para ser atendida.

EPISODIO 3: Lágrimas negras de mi pluma triste

 

 

  • El padre Núñez de Miranda, al igual que otros prelados, no miraba a las mujeres a los ojos en esa época. Es una licencia tomada porque en un medio audiovisual es fundamental el contacto visual entre personajes.

 

  • Las bañeras eran comunes para todos los miembros de la familia. Las bañeras, conocidas también como “placeres”, estaban en pequeños cuartos cercanos a las cocinas y eran recipientes de madera o mosaicos empotrados que los criados llenaban con agua caliente.

 

  • No se sabe si hubo una discusión entre la Iglesia y la corte por la salida de Juana Inés del convento de las carmelitas descalzas.

 

  • En el siglo XVII era impensable e imposible que una mujer saliera sola, y menos que viajara sola como lo hace Juana Inés para ir a ver a su madre a la hacienda de Panoayan.
  • La hacienda de Panoayan en el Estado de México todavía existe, y es ahora un centro recreativo.

 

  • El verdadero nombre de la esclava de Juana Inés era Juana de San José, pero se le llamó en la serie Nicolasa para que no se confundiera su nombre con el de la protagonista. En la vida real, su madre se la regaló cuando profesó como monja jerónima.

 

  • En el edificio del convento de las jerónimas se ubica hoy día la Universidad del Claustro de Sor Juana.

 

  • El locutorio de los conventos es donde se recibía a los visitantes; no era posible que entraran hasta la oficina de la priora, como lo hace Juana Inés y, en otras ocasiones, el padre Núñez, el médico y otros prelados. Esta licencia se tomó porque el locutorio era muy pequeño y no tenía las condiciones para filmar todas las escenas que ahí sucedían.

 

  • El padre Antonio Núñez de Miranda le ayudó a Juana Inés a conseguir la dote a través de don Pedro Velázquez de la Cadena para poder entrar al convento de las religiosas de San Jerónimo. Fray Payo Enríquez de Rivera no fue quien ofició la misa de profesión de Juana Inés.

 

  • El rey Carlos II subió al trono el 17 de septiembre de 1665, a los cuatro años. Su madre, Mariana de Austria, fue regente del reino de España durante la minoría de edad de su hijo.- La virreina Leonor Carreto murió en 1673 en Tepeaca, en el trayecto a Veracruz de regreso a España. Su obnubilación por Juana Inés es ficticia y busca responder a una de las interrogantes sobre la vida de Juana Inés: ¿por qué dejó la corte y entró al convento?

Episodio 4: Este amoroso tormento

 

  • Tras la partida del marqués de Mancera, hasta la llegada de los marqueses de la Laguna, pasaron más de seis años. Se sabe poco de la actividad de Juana Inés durante aquellos años en que Fray Payo Enríquez de Rivera fue arzobispo y virrey de la Nueva España.

 

  • Francisco de Aguiar y Seijas era obispo de la diócesis de Michoacán cuando, en 1680, fue nombrado arzobispo de la Nueva España, pero fue hasta enero de 1682 que ocupó su cátedra. La serie se toma una licencia histórica adelantando la fecha de su llegada a la Ciudad de México para hacerla coincidir con la de los marqueses de la Laguna y la presentación del arco triunfal de sor Juana Inés de la Cruz.

 

  • El personaje de sor Francisca está inspirado en el de la jerónima María Magdalena (1575-1636), monja de origen criollo que estuvo en el convento años antes de que ingresara Juana Inés. Sor María Magdalena estuvo constreñida a su cama por razones de salud durante 44 años. Esta situación la predispuso a tener frecuentes visiones sobre asuntos conventuales o de feligreses. Hacía también predicciones sobre el futuro de la Ciudad de México.

 

  • Cuando el arzobispo Aguiar y Seijas murió, tuvieron que cortar con tenazas un alambre de púas que llevaba enterrado alrededor de su cintura. Su cuerpo tenía llagas purulentas, las uñas de sus pies estaban enterradas en la carne, como un instrumento más de penitencia. Las paredes de su habitación estaban salpicadas de sangre por su constante práctica de los tormentos corporales.

 

  • El arzobispo Aguiar y Seijas practicaba una austeridad franciscana y fue uno de los pocos prelados que realizó la visita pastoral en la mayor parte del territorio de su diócesis, predicando la virtud y fustigando el vicio.

 

  • El personaje de sor Mariana está inspirado en sor Antonia de San Joseph, monja profesa en Jesús María quien dio a luz a una niña hija de un fraile agustino. Fue condenada a encierro perpetuo.

 

  • Existe un Libro de cocina que le es atribuido a sor Juana Inés de la Cruz. Contiene recetas para preparar el turco de maíz cacahuazintle, el clemole de Oaxaca, la torta de arroz, el guisado prieto, el pudín de espinacas, el gigote de gallina y principalmente el manchamanteles. Los postres de las jerónimas también eran afamados en la muy noble y muy leal Ciudad de México: cajetas, ates, buñuelos, bienmesabes y alfajores.

 

  • No se conoce pugna alguna entre Juana Inés y su confesor, el padre Antonio Núñez de Miranda, para la realización del arco triunfal. La disputa entre ambos es ficticia.

 

  • Los cabildos civiles le encargaban a eruditos eclesiásticos los textos para las más diversas festividades. El poder virreinal parecía no poder prescindir del intelecto religioso.

 

  • Juana Inés ocupó diversos puestos dentro del convento de las jerónimas, llegando inclusive a ser una muy hábil administradora y contadora del mismo.

 

  • El locutorio era el lugar obligado para recibir visitas; sin embargo, la serie se toma varias licencias pues la locación para filmar el locutorio no siempre estaba disponible.

 

  • El obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz era español, no criollo. Se piensa que él se perfilaba para ser arzobispo, pero el seleccionado fue Aguiar y Seijas, obispo de Michoacán, lo que provocó un recelo entre los prelados.

 

  • El Neptuno alegórico de Juana Inés representaba las virtudes del virrey de la Laguna, ya que lo compara con Neptuno, mientras que a María Luisa, su esposa, con Anfitrite, la diosa del mar. Es un texto reconocido por su erudición del mundo clásico. El arco triunfal escrito por Sigüenza y Góngora incorporó motivos, ideas y nombres indígenas. Algo impensable para la época.

Episodio 5: Divina Lysis

 

  • Las monjas debían llevar el velo abajo siempre y jamás un prelado y una monja se mirarían a los ojos.  Para esta serie, las demandas del lenguaje audiovisual obligaron a tomar una licencia dramática al respecto.

 

  • El arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas era sumamente austero y dadivoso. Fue reconocido por sus obras de beneficencia y caridad hacia los pobres, los enfermos y las mujeres de “vida licenciosa”; de hecho, apoyó en la construcción de escuelas gratuitas, hospitales y casas de recogimiento para mujeres.

 

  • No se sabe qué motivó a los Marqueses de la Laguna a tomar al padre Antonio Núñez de Miranda como su confesor. La serie “Juana Inés” aprovecha este hecho para jugar con la posibilidad de que sor Juana lo hubiera recomendado con ellos.

 

  • La llegada a la Ciudad de México del arzobispo Aguiar y Seijas coincidió con el estreno de la comedia Los empeños de una casa, de sor Juana Inés de la Cruz.  En esa época, las comedias estaban prohibidas.

 

  • Es ficticio el ritual de purificación de raíces indígenas practicado a sor Juana Inés de la Cruz en la capilla del convento de San Jerónimo.

 

  • Se desconoce el paradero de la correspondencia entre sor Juana Inés de la Cruz y la virreina María Luisa Manrique de Lara.  La serie Juana Inés parte de ello para construir una trama ficticia. No se conoce el contenido de dicha correspondencia ni que el padre Núñez hubiese tenido conocimiento de ella.

 

  • El arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas fue un reformador de la moral pública de la época. Mandó quemar libros de comedias y prohibió su representación, así como las corridas de toros y  las peleas de gallos, creando molestia en algunos sectores de la población.

 

  • En aquellos años se acostumbraba que los fieles dieran oblaciones y dádivas a los prelados, costumbre condenada y prohibida por el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas,  lo que lo llevó a enfrentarse con el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, obispo de Puebla, quien defendía dicha costumbre.

 

  • En el siglo XVII las apariciones esporádicas de cometas en el firmamento, junto con la acumulación de eventos históricos desafortunados o fatídicos, hizo que se les recibiera con miedo pues se pensaba que, o bien advertían sobre “males por venir”, o eran causantes directos del mal en el mundo.

 

  • Se estima que alrededor de 1682 Sor Juana se despidió del padre Antonio Núñez de Miranda como su confesor. El padre Núñez de Miranda era un jesuita importante en la época, un hombre de letras y de gran poder en la Nueva España, con voz y voto en el Santo Tribunal de la Inquisición.  Le escribe sor Juana en la Carta de Monterrey: “¿Qué precisión hay en que esta salvación mía sea por medio de V.R.? (Vuestra Reverencia, n. del e.). ¿No podrá ser otro? ¿Restringióse (sic) y limitóse (sic) la misericordia de Dios a un hombre, aunque sea tan discreto, tan docto y tan santo como V.R.?”

Episodio 6: Detened la mano

 

 

  • El padre Antonio Núñez de Miranda no intentó impedir que sor Juana Inés de la Cruz publicara su obra en España, el conflicto es ficticio. Lo que sí está documentado es que sor Juana copió la obra que le entregó para llevarse a España a la virreina María Luisa, Condesa de Paredes. El papel era escaso y costoso; por ello, Juana Inés pide a las otras jerónimas le “presten” papel y ella se compromete a reponerlo.

 

  • La rebelión de 1692 en la Ciudad de México fue ocasionada por hambre y hartazgo de la población hacia la mala administración y los abusos de la autoridad. La rebelión se convirtió en un motín en el que se prendió fuego al palacio virreinal y al ayuntamiento. Los presuntos culpables fueron ejecutados. Se trató de la primera rebelión colonial contra la corona española y fue ampliamente narrada por Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

  • El primer volumen de la obra de sor Juana Inés de la Cruz fue publicado en Madrid, España en el año de 1689, bajo el título de Inundación castálida. El volumen es una importante colección de versos de sor Juana, y señala que esta obra: “en varios metros, idiomas y estilos fertiliza varios asuntos con elegantes, sutiles, claros, ingeniosos, útiles versos para enseñanza, recreo y admiración”. El volumen está dedicado a la “excelentísima señora, Condesa de Paredes, marquesa de la Laguna”. Se piensa que fue María Luisa, la Condesa de Paredes, quien costeó la impresión del volumen.

 

  • El padre Antonio Núñez de Miranda no intervino en la decisión del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz de publicar la Crisis de un sermón de sor Juana Inés de la Cruz, ni sugirió se bautizara con otro nombre (Carta Atenagórica), ni que utilizara un pseudónimo –en este caso, el de sor Filotea de la Cruz– para comentar sobre dicha obra.

 

  • Octavio Paz describe al arzobispo Francisco Aguiar y Seijas como un hombre colérico. En el Diario de sucesos notables, de Antonio de Robles, se narra cómo en 1692 el arzobispo llegó al extremo de golpear a Carlos de Sigüenza y Góngora con una muleta, quebrándole los anteojos y bañándolo en sangre debido a una “diferencia de opinión”. Esta anécdota se ha trasladado a su desavenencia con el padre Antonio Núñez de Miranda sobre sor Juana.

 

  • La Crisis de un sermón está dirigida a un interlocutor incógnito aunque, juzgando por la deferencia con que sor Juana lo trata, parece ser algún prelado de alto rango. Algunos tienen la hipótesis de que fue el mismo obispo de Puebla quien le solicitó a Sor Juana poner por escrito su crítica al sermón del padre Vieyra. Sin embargo, sor Juana le advierte en su escrito que el documento sólo deberá ser leído por quien se lo había solicitado: “Finalmente este papel es tan privado que sólo lo escribo porque V. md. [vuestra merced] me lo man­da y para que V. md. [vuestra merced] lo vea…”, declinando así, de antemano, cualquier responsabilidad en la difusión pública de su escrito. Su voluntad no fue cumplida y el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, publicó el escrito bajo el nombre de Carta Atenagórica.

 

  • La rebelión popular del 8 de junio de 1692 creó tensión entre el virrey conde de Galve y el arzobispo Aguiar y Seijas. Muchos culpaban al virrey por permitir que comerciantes ocultaran el maíz, provocando carestía y alza de precios. El arzobispo Aguiar y Seijas no criticó al virrey, pero defendió a la población con excomuniones a los acaparadores y aumentó las limosnas para la población más necesitada. Estas acciones le dieron una enorme popularidad en amplios sectores sociales y cambiaron el equilibrio político entre el arzobispo Aguiar y Seijas y el virrey conde de Galve.

 

  • En 1690 aparece en España la segunda edición de Inundación castálida, corregida y aumentada; y en 1691, la tercera. En 1692 se publica en España de nuevo el Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz. Literatos, poetas, teólogos y autoridades religiosas en España alaban a sor Juana y a su obra. Este apoyo estuvo, sin lugar a dudas, orquestado por su amiga María Luisa, condesa de Paredes, apoyada por el Marqués de la Laguna y el Marqués de Mancera.

 

  • No hay evidencia alguna de que el arzobispo haya ordenado un juicio en contra de sor Juana. Sin embargo, algunos autores sostienen que ella fue sometida a fuertes presiones por parte de algunos prelados de la Iglesia, en particular, el arzobispo Aguiar y Seijas, enemigo del teatro y la poesía, quien además manifestó un profundo rechazo a las mujeres.

Episodio 7: La vida con que muero

 

 

  • El 26 de enero de 1691 Francisco Xavier Palavicino Villarasa pronunció un sermón titulado “La fineza mayor” en la capilla del Convento de San Jerónimo, considerado una defensa de sor Juana Inés de la Cruz. Pocos meses después de haber sido impreso, el sermón fue denunciado ante la Inquisición por el capellán de las carmelitas descalzas, Alfonso Alberto de Velasco, amigo del arzobispo Aguiar y Seijas. El padre Palavicino fue sujeto a un proceso inquisitorial a causa de dicho sermón. Palavicino fue expulsado de la Compañía de Jesús el 12 de octubre de 1703, nueve años después de la muerte de sor Juana.

 

  • Sor Juana jamás reservó libros en un escondite. Se cree que después de haber entregado su biblioteca se quedó únicamente con 3 volúmenes de los más de 4,000 que tenía.

 

  • Sor Juana volvió a tomar al padre Antonio Núñez de Miranda como su confesor y director espiritual dos años antes de su muerte.

 

  • En 1694, sor Juana cumplía 25 años de monja. Ese año, ella firmó la confirmación de sus votos. Según relata el padre Diego Calleja, quien su primer biógrafo, Juana Inés de la Cruz firmó dicho documento con sangre.

 

  • La visita del arzobispo Aguiar y Seijas a Juana Inés en el convento de San Jerónimo es ficción. También lo es la elección que el arzobispo la invita a considerar. En esa época, sor Juana no tenía la posibilidad de elegir nada, era una esposa de Cristo. La ficción busca representar la lucha interna que debió vivir sor Juana entre la vida conventual y la intelectual.

 

  • El padre Antonio Núñez de Miranda no le regaló a sor Juana su libro de oraciones.

 

  • Los últimos dos años de su vida, sor Juana castigaba su cuerpo con rigor, al igual que lo hacía su confesor, el padre Antonio Núñez de Miranda.

 

  • No se sabe por qué motivo decidió sor Juana Inés de la Cruz deshacerse de su biblioteca. Existe un nutrido debate entre sorjuanistas sobre este tema. Algunos señalan que le fue confiscada. Otros, que lo hizo obligada, pues tenía miedo del arzobispo Aguiar y Seijas, por lo que sacrificó lo que más amaba. Y otro grupo señala que los prelados de la Iglesia la apoyaron y animaron en su desarrollo espiritual y fue por convicción y conversión religiosa que sor Juana se deshizo de su biblioteca con fines piadosos.

 

  • En 1695, hubo en el convento de San Jerónimo un brote de una enfermedad epidémica típica de la época: el tifo. Nueve de cada diez monjas murieron. Sor Juana se ofrece a cuidar a sus hermanas enfermas y, al hacerlo, se contagia y muere.

CRÉDITOS

Una coproducción de Canal Once y Bravo Films

Serie creada por Patricia Arriaga Jordán
Inspirada en hechos reales

 

 

ELENCO

 

Juana Inés: Arcelia Ramírez

Juana Inés (joven): Arantza Ruiz

Padre Antonio Núñez de Miranda: Hernán del Riego

Sor María: Margarita Sanz

Virreina Leonor Carreto de Toledo: Lisa Owen

Virreina María Luisa Manrique de Lara: Yolanda Corrales

Arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas: Carlos Valencia

Virrey Antonio Sebastián de Toledo y Salazar, Marqués de Mancera: Mauricio Isaac

Carlos de Sigüenza y Góngora: Pedro de Tavira Egurrola

Virrey Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Marqués de la Laguna: Emilio Savinni

Obispo Manuel Fernández de Santa Cruz: Néstor Galván

María Luisa de Toledo y Carreto: Paulina Matos

Ignacio Lizárraga: Alberto Collado

Josefa López: Rocío García

Padre Carlos: Luis Maya

Malinalli: Clementina Guadarrama

 

 

POR BRAVO FILMS

 

Productora ejecutiva: Patricia Arriaga

Directores: Patricia Arriaga / Emilio Maillé / Julián de Tavira

Escritores: Patricia Arriaga/ Monika Revilla / Javier Peñalosa

Postproducción: Cyntia Navarro

Arte: Marisa Pecanins

Diseño sonoro: Javier Umpierrez

Música: Michael Nyman

Fotografía: Luis Ávila

Producción: Gabriela Valentán

 

 

POR CANAL ONCE

 

Directora: Jimena Saldaña

Director de Estrategia y Desarrollo: Mayolo Reyes

Productora Ejecutiva de Ficción: Ana Zepeda

Desarrollo y Evaluación de Guiones: José Alberto Castro

Supervisión de Proyectos: Montserrat Escalona León / Karla Suire Martínez

Directora de Imagen: Diana Serrano

Diseñadores: Ernesto Ortega Figueroa / Luis Orlando León Juárez / Alan Rojas Guadarrama