Todos necesitamos un respiro frente a la rutina: despertar, bañarse, desayunar, salir de casa con la hora en mente para llegar a tiempo a la escuela, el trabajo o para realizar cualquier otra actividad. Un respiro que no necesariamente se obtiene de los periodos vacacionales, sino de hacer cosas diferentes.
Se pueden intentar extravagancias pero la propuesta en esta ocasión no va en ese sentido. En internet, existen sitios que nos pueden ayudar a brindar a nuestra cotidianidad un toque más verde.
El pasado 20 de marzo, un sismo de 7.4 grados Richter, proveniente de Guerrero, sacudió al país y a nuestra memoria. Nos remitió sin duda a los tristes sucesos de 1985, cuando un sismo de 8.1 grados devastó la Ciudad de México y provocó la muerte de entre 6 mil y 10 mil personas.
También refrescó la noción que tenemos sobre las características geológicas del territorio, susceptible a intensas sacudidas.
Tomar las calles de la ciudad con audacia es la última parte del proceso de avanzar en dos ruedas y sin más fuerza motriz que la otorgada por las piernas, las cuales a su vez lo resienten todo, la exigencia de la potencia y el cansancio: Así es como el ciclista urbano se hace consciente del camino.
La transformación comienza un poco antes, al enfundarse los guantes y ajustar el casco, cuando el manubrio se sostiene con firmeza y se camina hacia la calle con determinación. Entonces sí se vuelve real, la travesía en uno de los medios limpios de transporte que implica la emisión cero de gases dañinos al ambiente: Es el rumbo de la sustentabilidad.
Pocos lo saben, por eso hay que gritarlo, que la naturaleza en nuestro país es mucho más que fascinante, y que en realidad conocerla puede convertirse en una experiencia capaz de dejar marca de por vida.
Es cierto, quien se aventura en ella puede encontrar por ejemplo: En la selva mediana de la Sierra Madre Oriental, en Puebla, mariposas de alas transparentes de seis diferentes tipos, mientras se avanza por estrechos senderos y árboles rodeados de lianas o bejucos, los cuales por cierto, almacenan tanta agua que en tiempo de secas pueden cortarse para extraer de ellos un poco de líquido.