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Entre el amor y el desencanto
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Fecha:
13 de enero del 2003
Fuente: Once Noticias
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En Venezuela, hay un paro nacional que está por cumplir mes y medio, aunque los problemas del gobierno de Hugo Chávez vienen de tiempo atrás. En abril de 2002, hubo un golpe de Estado que, pese a haber durado duró unas cuantas horas, puso en evidencia los problemas que se viven ahí.
La escasez de gasolina y alimentos, incluso la pérdida de vidas humanas, orilla a preguntar si valdrá la pena mantener el paro.
La administración de Hugo Chávez avizora una lucha larga, en la cual dispondrá de los recursos que tenga a mano con la finalidad de que no se viole la Constitución; sin embargo, para algunos analistas, es necesario que se encuentre un punto medio en el que además de procurar la legalidad, se afiance la legitimidad del gobierno.
En Perspectiva, el programa de análisis de Once Noticias, se analizó la situación en Venezuela, que ha llevado a las partes involucradas a saltar del “amor” al desencanto”.
Lo que antecedió al estallido del paro
Perspectivas sobre el actual paro nacional
¿Elecciones adelantadas o respeto a la Constitución?
Hasta dónde aguantará esta situación
Algunos números sobre el paro nacional en Venezuela
Antecedentes del paro nacional
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sufre una de las peores crisis políticas en América Latina en medio de una huelga general que dura casi siete semanas.
El 2 de diciembre del 2002 se inició el paro nacional convocado por la Confederación de Trabajadores de Venezuela, en conjunto con la Federación Venezolana de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras), gremio de los empresarios, después de que el presidente Chávez se negara a convocar, para el 2 de febrero, un referéndum consultivo sobre su renuncia y la inmediata convocatoria a elecciones.
“El balance que tenemos a nivel nacional por parte de Fedecámaras demuestra que el paro se está realizando en todo el territorio nacional, aproximadamente con una efectividad del 75.80%”, indicó el 2 de diciembre pasado, Carlos Fernández, presidente de Fedecámaras.
En esa misma ocasión, Ismael Moreno, manifestante antichavista, señaló: “Pues estamos aquí porque somos venezolanos y porque estamos apoyando el paro nacional. Queremos que Chávez ya se vaya, que renuncie lo más pronto posible, ya Venezuela no aguanta más esta situación”.
Días después se sumaron al paro trabajadores petroleros, y gaseros, los bancos trabajaron a la mitad de su capacidad y las pérdidas por el paro petrolero van incrementándose día tras día, afectando la economía venezolana.
Chávez ordenó militarizar todas las instalaciones petroleras y además reforzó el Plan de Seguridad en el Palacio de Gobierno con tropas, carros blindados y alambradas, al tiempo que hizo un llamado a sus compatriotas.
“Un llamado también, mensaje al pueblo venezolano, visto como un todo, aprestémonos pues una vez más a la defensa de nuestra Constitución: está en marcha un plan que pretende derrocar al gobierno constitucional”, aseveró días después el presidente Chávez, en un discurso transmitido por cadena nacional.
Y es que Chávez no está solo, parte de la población está en desacuerdo con el paro nacional.
“Yo no estoy de acuerdo con el paro, porque el paro significa atraso, retroceso, estancamiento, estar en desacuerdo con el progreso, eso es paro”, consideró Rafael Zambrano, un manifestante en pro de Chávez.
Miles de chavistas, se han manifestado contra canales de televisión privados, como TVS de Maracay, así como en diversas emisoras de radio y prensa escrita, porque, dicen, la lucha la están provocando los medios de comunicación.
Además, se ha hecho un llamado a que la sociedad civil no pague impuestos y en la última semana los bancos cerraron durante 48 horas. Y mientras que algunos países tratan de ayudar a Venezuela con petróleo, como Brasil, para otros la situación debe resolverse inmediatamente. Estados Unidos, por ejemplo, advirtió que de no haber una pronta solución comprará a otros países este combustible.
No obstante, cabe recordar que el descontento hacia Chávez como presidente viene de tiempo atrás, incluso hubo intento fallido por derrocar a su gobierno, en abril del año pasado.
En diciembre de 2001, Hugo Chávez promulgó un paquete de leyes económicas que en nada agradó a los empresarios, quienes obtuvieron el apoyo de una sociedad inconforme y decepcionada por el incumplimiento de las promesas de campaña del presidente.
Y tras el despido de los principales dirigentes de la empresa estatal de petróleos, en abril del año pasado,
Lo que empezó como un paro general se convirtió en huelga indefinida y acabó en rebelión popular que fue reprimida por el ejército.
Hubo muertos y heridos, cadenas de televisión y radio suspendidas y marchas por todo el país, en las cuales se dice participaron hasta un millón de personas entre opositores y chavistas.
Todo empezó cuando la oposición tomo las calles rumbo al Palacio de Miraflores exigiendo la renuncia del presidente, mientras que los seguidores de Chavez organizaban una contramarcha. Catorce personas murieron y 250 resultaron heridas, tras un tiroteo que no se sabe aún, a ciencia cierta, quién lo comenzó.
Y todo culminó con el golpe de Estado, cuando los militares apoyaron a los opositores de Chávez.
“Ante tales hechos, se le solicitó al señor presidente de la República, la renuncia de su cargo, la cual aceptó; los miembros del alto mando militar, ponemos a partir de este momento, nuestros cargos a la orden, los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”, indicó Lucas Rincón Romero, inspector general de la Fuerza Armada Nacional, el 12 de abril de 2002.
Chávez salió en un vehículo blindado del Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano, en su uniforme de teniente coronel del Agrupamiento de Paracaidistas, hacia el Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de Defensa.
Pedro Carmona, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, asumió el poder ese 12 de abril pensando gobernar Venezuela por lo menos un año. No obstante, después de una serie de saqueos, alzamientos militares y manifestaciones, Carmona renunció al cargo en menos de 48 horas, y asumió el poder el vicepresidente Diosdano Cabello, quien entregó nuevamente el poder a Hugo Chávez, el 15 de abril.
En esa ocasión, Chávez indicó que esta acción fue “un reconocimiento a la dignidad, un reconocimiento a la solidaridad, un reconocimiento a la fuerza que de aquí volvió a surgir, como ya había surgido hace diez años en 1992”.
Así culmina el recuento del golpe de Estado en contra de Hugo Chávez, y la situación que orilló al paro nacional actual. Sin duda, un frío panorama para el pueblo venezolano. Sin embargo, la historia no culmina aquí. Cabe recordar que hace diez años Hugo Chávez intentó, infructuosamente, derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero de 1992.
Y que Chávez, en el poder desde el 2 de febrero de 1999, en medio de un turbulento escenario tras disolver la Asamblea Nacional, se eligió un constituyente de mayoría chavista, que derogó la Constitución Política de 1961, y dotó al país de una Nueva Carta Magna, que permitió a Chávez, entre otras cosas, reelegirse por seis años más.
Perspectivas sobre el actual paro nacional
Con la finalidad de conocer a más detalle la situación que persiste en Venezuela, Adriana Pérez Cañedo condujo una mesa redonda en la que participaron el embajador de Venezuela en México, Lino Martínez Salazar; y los analistas Isidro Cisneros, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), y Jorge Schiavon, de la División de Estudios Internacionales perteneciente al Centro de Investigación y Docencia Académicas (CIDE).
Lino Martínez explicó que el paro nacional en Venezuela obedece a la inconformidad de un sector de la ciudadanía y la burocracia, provocada por el apego de Hugo Chávez a sus convicciones de defender los intereses populares de los venezolanos.
Detalló que este sector “minoritario” resintió con la llegada al poder de Hugo Chávez, la acotación a ciertas canonjías que incluso estaban fuera de la ley, las cuales eran avaladas por las administraciones que precedieron a la de Chávez.
Apuntó que esta situación ha provocado inquina, escaseo de gasolina por la huelga petrolera, lo cual, apuntó, es lamentable.
Isidro Cisneros señaló que el gobierno de Chávez corresponde al estilo populista de los gobiernos de América Latina, los cuales comenzaron a tener cada vez más presencia al final de la década de los 60.
Mencionó que este estilo surgió en la zona a partir de los 30, con ejemplos claros como Lázaro Cárdenas, en la presidencia de México, Juan Domingo Perón, en Argentina, y con Rómulo Betancourt, en Venezuela. Ese populismo, sostuvo, hoy se repite.
Jorge Schiavon, en su oportunidad, señaló que a esto se sumó una crisis de las instituciones, también propia de la región a finales de los 90, por lo que los dos partidos más importantes en Venezuela, el Demócrata Cristiano de Venezuela (COPEI) y Acción Democrática, perdieron votos frente a la opción de Chávez en su campaña a la presidencia con el Partido Quinta República, que acaparó más de 60% de las preferencias.
Indicó que la popularidad de Chávez creció e incluso lo hizo acreedor a ser ratificado como presidente para el periodo 2000-2006, cuando promovió la modernización de las instituciones y convocó a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución.
Sin embargo, acotó, en estas decisiones que llegaron acompañadas de decretos y políticas sociales, no fue del agrado de un grupo de la población, lo que propició enfrentamientos, el intento de golpe de Estado contra Chávez y el actual paro nacional.
Puntualizó que la cada vez más ríspida situación ha generado en Venezuela tres cosas: polarización, radicalización provocando hondas y casi irreconciliables posiciones entre chavistas y antichavistas, y escalamiento, después de los empresarios, siguió una paralización de labores por parte de los petroleros y después de la mitad de los bancos del país.
¿Elecciones adelantadas o respeto a la Constitución?
Si Hugo Chávez está tan seguro de contar con el apoyo popular, debería convocar el referéndum que demanda la oposición, incluso antes de lo que indica la ley, señaló Isidro Cisneros, aunque apuntó que cualquiera que sea la solución debe darse a la brevedad, ya que la violencia en Venezuela se ha incrementado de tal manera, que Amnistía Internacional reportó en su informe del 2002 que en el país se perpetraron 240 asesinatos, como resultado de desacuerdo con el gobierno.
Puntualizó que si bien Chávez permanece en el poder de manera legítima y como consecuencia de una elección democrática, también Adolfo Hitler en Alemania, y Benito Mussolini en Italia accedieron de ese modo a encabezar el país.
Concluyó que ser un presidente legítimo no sólo radica en la forma en la que se llega a serlo, sino en las acciones que realiza como tal, las cuales no deberían encaminarse al populismo ni a la inmovilidad.
Jorge Schiavon señaló que si el pueblo de Venezuela es soberano, y Chávez es consecuente con esto, debería escuchar las voces que le exigen adelantar las elecciones, ya que es evidente la existencia de una situación de inconformidad y desobediencia que, de seguir así, derivaría en más problemas políticos, económicos, incluso pérdidas humanas.
Precisó que para garantizar comicios transparentes, la gestión de Chávez debería acudir a la comunidad internacional, a la Organización de Estados Americanos (OEA), con la finalidad también de que si gana, se presione a la oposición a que acate ese resultado.
Schiavon reconoció que la oposición en Venezuela no tiene una representatividad importante en algún líder que pudiera abanderar una alternativa de gobierno a la de Chávez, sin embargo, indicó que no puede derramarse más sangre y dinero venezolanos, a costa de la democratización que se busca en el país.
El embajador venezolano, Lino Martínez, indicó que el gobierno de Chávez normalmente es llamado populista de un modo equivocado. Explicó que populista define una administración que realiza acciones en contra de la gente y en los discursos dice lo contrario. En este caso no es así, ya que Chávez está conciente del compromiso que tiene con la población que lo llevó a la presidencia.
Chávez está de acuerdo con el concepto de democracia representativa, por lo que no se puede hablar de desencanto por parte de la población, aseveró. Dijo que en los recorridos que realizó hace una semana por Caracas, las actividades pese al paro se mantenían “a todo dar”.
Sobre las elecciones adelantadas, Martínez Salazar descartó la conveniencia de acudir a la comunidad internacional para presionar a la oposición a acatar el resultado, ya que aseguró que detrás del paro en Venezuela está el interés de las empresas transnacionales por apoderarse de las instituciones del país.
Ejemplificó que uno de los casos más claros es la presión por que se privatice PDVSA, apoyada por algunos directivos de la paraestatal, a los cuales se ha ido descubriendo y despidiendo en estos tiempos.
Resaltó que el presidente Hugo Chávez no convocará a elecciones adelantadas porque no guiará sus decisiones por el capricho de un sector que quiere restituir la discrecionalidad con que contaba, porque eso no lo indica la Carta Magna de su país: “Nadie puede obligar a que se viole la Constitución”.
Hasta dónde aguantará esta situación
Jorge Schiavon previó que en caso de que Chávez no convoque a elecciones adelantas, las acciones de la oposición se recrudecerán, y habrá más problemas económicos. Indicó que preludio de esto son las advertencias de Estados Unidos que dijo a Venezuela que en caso de no resolver sus problemas, cambiaría de país para importar petróleo.
Detalló que de los 55 mil millones de dólares que Venezuela recauda anualmente por venta de petróleo, hasta ahora ha perdido 1.5 mil millones por el paro nacional.
Isidro Cisneros aseveró que en caso de que no se llegue a ningún acuerdo, la descomposición social y el descontento se profundizarán al grado en el que incluso no se pueda controlar.
Señaló que un fantasma recorre América Latina, el del neopopulismo, el cual forma su propio equipo y partido aun dentro de las instituciones donde gobierna, y se ha convertido en la amenaza más grande para el orden democrático de la región, ya que se ha visto con Abdalá Bucaram, en Ecuador, con Alberto Fujimori, en Perú, con Hugo Chávez en Venezuela, y en México, con el presidente Vicente Fox y el jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.
Puntualizó que “hay que restituir el cetro al príncipe”, y devolver al pueblo su derecho a decidir quién lo gobierna.
El embajador Lino Martínez aseguró que la administración de Venezuela no llegará a ningún acuerdo con la oposición, que no adelantará las elecciones, y que en caso de que sea necesario prolongar la tensión, lo hará hasta que la oposición no tenga posibilidades de generar inestabilidad.
Algunos números sobre el paro nacional en Venezuela
El golpe de Estado contra Hugo Chávez tuvo una duración de 72 horas, del 12 al 15 de abril del 2002.
El paro nacional comenzó el 2 de diciembre de 2002. Venezuela es el quinto país productor de petróleo. Antes del paro nacional, generaba 3 millones de barriles al día.
Los trabajadores en huelga sostienen que Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) apenas está generando unos 240 mil barriles diarios de petróleo, oficialmente, son 800 mil.
A raíz del paro nacional en Venezuela, las pérdidas económicas ascienden a mil 300 millones de dólares.
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CASAS DE CAMBIO
13 de enero del 2003 |
| COMPRA |
$ 10.33
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| VENTA |
$ 10.61
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