Calakmul, capital del Reino de la Cabeza de Serpiente, síntesis
de la vida y la muerte y de los ciclos cósmicos. En los
senderos de esta ciudad-estado, el sitio de las torres gemelas,
nuestros exploradores se aventuran en los dominios de una de las
cuatro potencias en que se asentó el poder político,
económico y militar de los mayas.
Calakmul, localizada dentro de la selva del Petén, en
el extremo sureste del estado de Campeche, constituye un asombrosa
representación simbólica de la creación del
universo. Todo en su arquitectura -las pirámides, plazas
y estelas- es una metáfora, una recreación humana,
a manera de espejo, del carácter sagrado del mundo de los
vivos, y de su estrecho lazo con el Inframundo, el poderoso reino
de los muertos.
La misteriosa belleza de Calakmul constituye un mapa de la cosmogonía
maya cuyos secretos apenas comienzan a develarse, y Ana María
y Ernesto, como todos aquellos que tienen la suerte de visitar
la zona, no cesan de maravillarse ante estos enigmas. No se sabe
con certeza cuánto tiempo permaneció oculta esta
ciudad de la mirada de los hombres; fue en 1931 que el botánico
estadunidense Cyrus Lundell la devolvió al mundo de los
vivos. Posteriormente, la epigrafista Joyce Marcus, con base en
el estudio de los glifos de la zona, esbozó la posibilidad
de que Calakmul hubiera establecido alianzas con otras urbes,
como Yaxchilán, Caracol y Naranjo, para enfrentarse y vencer,
bajo el mando de Hasaw Ka'an K'awil, a Tikal, el gigante maya,
antes de que todas estas naciones se sumergieran en el ocaso de
los tiempos.
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