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Localización
- Zona arqueológica:
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Río Bec y Chenes se
localizan el sureste
y este del estado de
Campeche, respectivamente;
muy cerca de la frontera
con Yucatán, al centro
de la Península.
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Río Bec*
La región de Río Bec comprende una superficie
que abarca 85 km de norte a sur y 90 km
de oeste a este, en el sureste de Campeche
y Quintana Roo.
Se han registrado más de cincuenta sitios
arqueológicos de dimensiones variadas
en la región de Río Bec; en muchos edificios
hay restos de uno o más complejos con
torres, considerados por lo general como
el sello distintivo de su arquitectura.
Maurice de Perigny fue el primero en fotografiar
y describir una de estas estructuras con
torres, la de Río Bec A, descubierta en
su viaje de 1906 - 1907 (...)
Una típica torre de Río Bec consta, en
la parte frontal, de una pirámide escalonada
con pendiente pronunciada, esquinas redondeadas
y molduras horizontales salidas, y alfardas
también con pendiente pronunciada en ambos
lados. Sobre esta pirámide hay una estructura
maciza, parecida a la de los templos,
con un hueco remetido al centro que simula
una puerta. La pared sobre esta puerta
la ocupa un gran mascarón frontal, sobre
el cual hay una crestería perforada baja.
Hasta ahora, se han localizado 16 complejos
de torres típicos en Río Bec y probablemente
existan más, aún no explorados.
La segunda categoría, complejos con torres
"atípicos", consta de estructuras grandes
y variadas, con muchos cuartos y casi
siempre con cámaras en dos o más niveles.
Si bien las plantas y las formas específicas
de cada uno de los complejos atípicos
difieren mucho, un rasgo común es la presencia
de una o más pirámides escalonadas, bajas,
con molduras horizontales y esquinas redondeadas
casi siempre, parecidas a las pirámides
simbólicas de los complejos con torres
típicos. En muchos casos, estas pirámides
atípicas carecen de estructuras superiores,
como es el caso de la Estructura I de
Becán. En otros casos, las torres atípicas
marcan el final del complejo y tienen
escaleras no utilizables con rampas hacia
los lados exteriores, semejantes a las
que pueden verse en las torres típicas.
"Arquitecturas Río Bec y Chenes", Revista
Arqueología Mexicana No. 18, marzo-abril
de 1996, p. 19-25
Chenes*
La región de Chenes abarca 65 km de este
a oeste y 70 km de norte a sur, y se encuentra
separada de la región Río Bec por una
zona "de transición" angosta, donde se
encuentran muy pocos sitios arqueológicos.
Se conocen hasta ahora más de treinta
sitios Chenes, aunque algunos constan
solamente de tres montículos donde no
hay restos visibles de construcciones.
Si bien es cierto que tenemos datos arquitectónicos
procedentes de unos cuantos sitios Chenes
donde se ha excavado recientemente, el
número de edificios es mucho menor que
el de los lugares bien conservados y explorados
en Río Bec.
La arquitectura Chenes comparte una serie
de rasgos con la de Río Bec; sin embargo,
tiene rasgos únicos, entre los que se
cuenta lo que hemos llamado anteriormente
estructuras de "palacio-pirámide". Estas
estructuras constan de edificios del rango
de una planta con una o más estructuras
de templo-pirámide sobrepuestas al edificio
inferior. Ejemplos muy conocidos son la
Estructura A-1 de Dzibilnocac, que tiene
tres templos-pirámide sobrepuestos; la
Estructura I de Tabasqueño, que tiene
sólo un templo-pirámide centrado sobre
un edificio de ocho cuartos, y las estructuras
5,5-Sub y 6 en Hochob, que forman un complejo
mayor con templos-pirámide en ambos extremos
de un edificio de seis cuartos.
Entre las estructuras más singulares
de la región de Chenes encontramos las
"torres emblema", particulares de Chanchén,
Tabasqueño y Nocuchich. Las torres de
Nocuchich y Chanchén simulan edificios
angostos y altos con cresterías perforadas,
pero no tienen umbrales en la parte baja.
No se encuentran torres como éstas, solas
y rectangulares, en la región de Río Bec,
aunque hay un torre sola redonda en el
sitio llamado Puerto Rico.
*Información tomada del artículo de
George F. Andrews "Arquitecturas Río Bec
y Chenes", Revista Arqueología Mexicana
No. 18, marzo-abril de 1996, p. 19-25.
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