|

Flora de la región maya
Las
plantas fueron para los mayas alimento (maíz), moneda (cacao),
medicina (plantas curativas) y hasta hogar (bajareque). Tuvieron
un profundo conocimiento de ellas y las cultivaron. El maíz
no sólo fue la base de su alimentación; también
estaba asociado a la divinidad y formaba parte de su vida ritual.
Asimismo, cultivaron el frijol, la calabaza, el cacao, el algodón,
el chile, la yuca, el chayote y el camote.
Dependiendo de los ecosistemas, el mundo maya estuvo poblado
por una flora diversa: bosques de coníferas y encinos en
las tierras altas de Chiapas y Guatemala; numerosos árboles
de la Selva Lacandona, tales como la caoba, el ramón, el
hule, el chicozapote, y palmeras como el huano. La riqueza vegetal
es enorme; algunas plantas alcanzan dimensiones y antigüedades
sorprendentes, como los helechos; también están
las de nombres poéticos o lúdicos, como el palo
de tinte, el palo de agua, los amates, el cedro rojo, las higueras
y los matapalos.
Por estar ligada a su cosmovisión, la ceiba (yaxché),
su árbol sagrado, ocupa un lugar central. Pero sería
casi interminable citar la gran cantidad de plantas contenidas
en ecosistemas como el manglar y los humedales, el bosque de niebla
o la costa.
¿Y qué decir del colorido, las texturas y los olores
de las frutas? Basta pensar en el huamuchil, la papaya, el nance,
la guayaba, el árbol de cerezo, el mamey, el ciruelo
Las plantas con propiedades curativas, o plantas medicinales,
son un microuniverso aparte.
Mención especial merecen el bejuco de agua, que es capaz
de saciar la sed de los humanos, y el chicozapote, cuya dura madera
sirvió para la construcción; cabe destacar que los
dinteles de los grandes templos de Tikal (el del Gran Jaguar,
por ejemplo) están realizados con este material.
|