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Los
dioses habían dirigido su mirada hacia ellos: Itzamná,
el dios de la sabiduría, les había enseñado
la escritura, los calendarios y las matemáticas; bajo su
abrigo, los mayas crearon el sistema de escritura más avanzado
del mundo prehispánico. A través de la combinación
de signos fonéticos e ideográficos, hicieron un
complejo registro de hechos históricos, astronómicos,
adivinatorios, calendáricos, y religiosos.
La historia del desciframiento de la escritura
maya (epigrafía) conforma una urdimbre de grandes pasiones
en diferentes épocas. Algunos de los protagonistas de esta
aventura son Diego de Landa, Pedro Sánchez de Aguilar,
Diego López de Cogolludo y Francisco Antonio de Fuentes.
En el contexto contemporáneo destacan los nombres de Thompson,
Morley, Coe, Knórosov, Schele, Freidelkelley, Berlin, Proskouriakoff,
Lounsbury, Stuart y Ayala.
La
clave para llegar al corazón de la escritura maya se ubica
en el siglo XVI, cuando Diego de Landa, primer obispo de Yucatán,
elaboró con la ayuda de sus informantes un alfabeto que
incluyó en su libro Relación de las cosas de
Yucatán. Dicho alfabeto fue la base para los estudios
que realizaron los dos más importantes epigrafistas mayas
de este siglo: el arqueólogo inglés J. Eric S. Thompson
y el lingüista ruso Yuri Valentinovich Knórosov.
Thompson descubrió que los mayas utilizaban
glifos diferentes para representar una misma idea. En sus escritos,
expresa: "La cabeza del pez, xoc, por ejemplo, era
difícil de cincelar y se confundía además
con las de otros animales de la mitología maya, algunos
de ellos irreconocibles para los zoólogos actuales; en
consecuencia, la sustituyeron a menudo por el ideograma símbolo
del agua. La lógica implícita en ello era que la
estrecha relación entre el pez y su elemento vital, el
agua, evocaría la imagen de xoc. El símbolo
del agua era una cuenta de jade, asociación a la que se
llegó por el hecho de que tanto aquella como éste
son de color verde y gran valor. Así el jade sugeriría
agua y ésta, a su vez, a xoc... Como puede verse,
se trata de un sistema sumamente complejo". Más adelante
expresa: "Casi todos los glifos son combinaciones de un elemento
principal y uno o varios afijos... El factor determinante de la
posición de un prefijo o sufijo era, sin embargo, el talento
artístico del 'escritor'... su ubicación dependía
del mejor espacio en que podía llenarse el espacio disponible".
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Yuri Valentinovich Knórosov:
El padre del desciframiento de la escritura
maya
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| Knórosov,
curiosamente, realizó el desciframiento
de la escritura maya en un cuarto en Leningrado
y no fue hasta después de haber encontrado
la clave que por fín viajó a territorio
maya. |
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Los estudios sobre escritura maya realizados
por Thompson se reúnen en sus obras Maya hieroglyphic
writing (1959 y 1969) y A catalogue of maya hieroglyphics
(1962), que si bien siguen siendo una referencia obligada, no
consideraron el carácter fonético de los glifos
mayas.
Aunque la escritura maya no está totalmente
descifrada, dada su complejidad, fue Yuri Valentinovich el que
verdaderamente revolucionó el sistema de lectura e interpretación
de los glifos al descubrir su carácter fonético,
logo-silábico. Él sentó las bases firmes
para una lectura confiable, y cabe destacar que pudo llegar a
esta conclusión muchos años antes de visitar la
zona maya: fue su formación como lingüista lo que
le permitió observar que el alfabeto de Landa tenía
pocos caracteres (como todo alfabeto, por ejemplo el nuestro),
mientras que los registros de escritura maya contenían
miles de glifos diferentes. Carlos Brokmann, en su artículo
"Selva de glifos", explica: "A partir de 1952 [Knórosov]
se dio cuenta de que el 'alfabeto' de Landa era un silabario y,
en 1963, presentó La escritura de los indios mayas,
explicando su sistema de lectura en el marco de una discusión
pormenorizada de la cultura maya... sin embargo, por décadas
los especialistas del área maya se negaron a considerar
siquiera la validez de las ideas de Knórosov. La guerra
fría, la desconfianza hacia todo lo proveniente del socialismo
y la antipatía personal, llevaron a que el mayista más
eminente de la época, Eric Thompson, 'refutara' sus hallazgos
y a que la inmensa mayoría de los investigadores lo secundara...
La obra de Knórosov sufrió durante largo tiempo
un abandono inmerecido".
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Video 1
Video 2
Video 3
Video 4
Video 5

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Un encuentro con Knórosov:
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Para entender mejor la lectura de los glifos mayas
de acuerdo a los descubrimientos de Knórosov,
te invitamos a desplegar el streaming de video que
te presentamos a continuación.
Video 1
Antecedentes biográficos
Video 2
Lo que es creado por una mente humana puede ser
descifrado por otra.
Video 3
Comprendiendo la lectura de los textos mayas
Video 4
Las aportaciones del fraile franciscano Diego de Landa
Video 5
La fascinante tumba de la Reina Roja
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El desciframiento
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Haz
click aquí para ver cómo Knórosov
descifró los glifos mayas.
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La teoría de Knórosov se sustenta en dos principios
básicos: el de escrituras opcionales para los glifos y
el de sinarmonía. El primero tiene que ver con el reconocimiento
de que este sistema de escritura permitía escribir de varias
formas diferentes una misma palabra (lo que constituye la fuente
básica de confusión) y los escribas mayas escribían
glifos de manera silábica. El principio de sinarmonía
consiste --explica Brokmann-en que "... el método
maya frecuentemente repetía la primera sílaba, pero
silenciando la última vocal. Este principio fue conjuntado
con la escritura silábica de ideogramas o glifos de significado
por sí mismos y con signos determinativos, de valor conceptual.
Es decir, los escribas tenían al menos tres opciones: glifos
silábicos, glifos ideogramáticos y sus combinaciones,
normados mediante los signos determinativos. Knórosov presenta
el sistema de lectura, las opciones y formas utilizadas históricamente
y propone un catálogo de glifos alternativo al de Thompson,
elaborando la correlación entre ambos sistemas".
Aunque los trabajos de Knórosov comenzaron
a editarse a partir de 1952, cabe destacar que fue hasta 1995
que se difundió de manera más abierta su obra, gracias
a que la Universidad de Quintana Roo imprimió una recopilación
de sus textos, para lo cuál el propio Knórosov y
su equipo prepararon una versión actualizada. Así,
se editó en tres volúmenes el Compendio Xcaret
de la escritura jeroglífica maya descifrada por Yuri V.
Knórosov, que estuvo al cuidado de Patricia Rodríguez
Ochoa, Edgar Gómez Marín y Myriam Cerda González.
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