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Memorial de Sololá o Anales de los cakchiqueles
El Memorial de Sololá fue escrito durante el siglo XVI
por el maya Francisco Hernández Arana, nieto de uno de
los reyes de su nación y, más tarde, por Francisco
Díaz, de la misma familia, quien llevó la historia
hasta el año 1604, ya entrado el siglo XVII. Este libro
tiene un alto valor histórico, más que literario,
sobre todo porque en su primera parte confirma gran parte de la
información que brinda el Popol Vuh acerca del origen
de los linajes de la región y las migraciones de las tribus.
Los
Anales de los cakchiqueles permanecieron en el pueblo de
Sololá, junto al lago Atitlán, en Guatemala, hasta
que los encontró el padre fray Francisco Vázquez,
a fines del siglo XVII; Vázquez escribió una historia
utilizando el libro indígena, y lo dejó en los archivos
religiosos de su orden. Posteriormente, en 1855, el texto fue
traducido al francés por el abate Charles Etienne Brasseur
de Bourbourg. Juan Gavarrete, estudioso de los documentos históricos
de los archivos civiles y eclesiásticos, lo tradujo al
castellano y lo editó en 1873.
Los Anales de los cakchiqueles, de alto contenido poético
e histórico, resultan invaluables para aproximarnos a los
orígenes de los pueblos mayas -en particular del pueblo
cakchiquel- que, con el paso del tiempo, conformarían a
uno de los imperios más grandes e importantes de Mesoamérica,
cuna de una de las culturas más refinadas y una de las
civilizaciones más poderosas de nuestro continente.
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