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El cero
Las matemáticas mayas han dejado una huella en el tiempo;
antes que cualquier otra civilización, los mayas originaron
un concepto revolucionario: el cero.
El cero es un símbolo comúnmente utilizado para
representar la nada; sin embargo, el concepto maya del cero no
implica una ausencia ni una negación; para los mayas, el
cero posee un sentido de plenitud. Por ejemplo, al escribir la
cifra 20, el cero, puesto en el primer nivel, únicamente
indica que la veintena está completa.

La posición del cero comprueba que a este número
no le falta nada, lo cual es una acepción opuesta al concepto
de ausencia o carencia. En este sentido, el 20 es una unidad completa
del segundo nivel y del primer nivel. Al ocupar el primer nivel,
y generar uno nuevo, da la idea del cierre de un ciclo y el principio
de otro. Quizá esto se relacione con las hipótesis
que se han generado en torno a la naturaleza y significado original
del glifo que representa:

El cero
En primer lugar, puede observársele como un puño
cerrado: los dedos (que son los numerales con que empezó
a contar el hombre) retenidos dentro de un espacio cerrado; contenidos
en el puño, integrados y completos. Por otra parte, se
le ve como una concha, imagen vinculada con el concepto de la
muerte.
Al unir ambas acepciones, se deduce la terminación de
la vida, el cierre de un ciclo, la medida que se completa, la
integración final. Al ver el glifo y entenderlo como un
puño cerrado, éste señala que nada sobra,
que todo está contenido dentro de la mano, que el conjunto
está completo; la concha anuncia que un ciclo de vida ha
terminado y que sólo queda ahí el remanente, la
huella geológica que nos informa que existió y se
completó.
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