|

El
inconfundible estilo de la pintura maya destaca en la cerámica
-sobre todo en la de uso suntuario- y, particularmente, en la
pintura mural, donde es evidente la intención de los artistas
de reproducir las formas del mundo que los rodeaba.
En la pintura maya abundaban, junto con los diseños geométricos,
las escenas narrativas con estilo naturalista donde las figuras
principales eran las personas, seres humanos realzados todos de
manera individual de acuerdo con su vestuario, sus atributos de
poder -o la carencia de ellos- su postura y sus gestos, y las
acciones que realizaban a lo largo de su vida.
En la pintura -siempre policroma- era común, también,
la representación de dioses, animales fantásticos
y otros seres sobrenaturales, enmarcados en un determinado escenario,
los cuales, junto con textos glíficos, solían acompañar
a los seres humanos en el arte mural.
A
causa de la complejidad y la alta calidad de los diseños
de los muralistas mayas -cuyos nombres ya comienzan a ser develados
por los expertos- se piensa que éstos formaban parte de
un selecto grupo de especialistas que eran sometidos a una elevada
preparación técnica y ritual para ejecutar su trabajo;
se cree, asimismo, que compartían algunos conocimientos
con la élite en el poder, tales como la escritura, el protocolo
de fiestas y ceremonias y los conceptos fundamentales en que sentó
sus bases la cosmovisión maya, con el fin de poder transmitir
correctamente los mensajes destinados a los espectadores del arte
mural.
La técnicas empleadas para la realización de los
murales variaba de acuerdo con la época y la región
geográfica en que eran creados, y también según
el material de soporte de que se tratase (aunque éste,
cualquiera que fuera, siempre se recubría previamente de
estuco); no obstante, lo común era que primero se delinearan
los contornos y después se aplicaran los colores mediante
las técnicas del fresco y del temple, aunque con variantes
propias.
En cuanto al uso de los tonos, especialmente durante el periodo
Clásico, los mayas lograron producir una amplia gama de
matices entre los que destaca el famoso azul maya, cuya misteriosa
obtención ha hecho creer a algunos especialistas que la
fabricación de pigmentos debió ser una industria
tan compleja como ingeniosa construida a partir de la experimentación
con diversas plantas y minerales.
|