|
Como
persona significó muchísimas experiencias,
vivencias, encontrar nuevos amigos, conocer mucha gente,
conocer lugares maravillosos
aprender a trabajar rápido
y bien, más o menos bien, y el encontrar una cultura
que para mí era prácticamente desconocida,
encontrarla, conocerla y enamorarme de ella
El lograr que mucha gente conozca acerca de la cultura
maya, que regularmente se conoce, pero como someramente,
y es ésta una oportunidad muy juvenil, muy liviana
para llegar a muchas más personas y que muchas más
personas conozcan un poquito más acerca de lo maravillosa
y mágica que es la cultura maya
La vez que me aventaron al Río Usumacinta, sin salvavidas,
me llevó la corriente y ya me estaba hundiendo, ¡ya
me estaba hundiendo!
Pues el atreverme a hacer cosas
que regularmente no me hubiera atrevido a hacer, como el
meterme a la selva, caminar por la selva, dormir un día
en una hamaca junto con todas las personas del equipo en
un cuartito
A convivir con la misma gente mañana
tarde y noche, a aprender a aceptar a la gente con la que
trabajo
Aparte
de Tikal, el lugar que más, más, más
me impresionó y más me cautivó fue
Ek-Balam, evidentemente por lo bien cuidado del friso, por
lo detallado, por lo casi intacto que está
Pero también, por otro lado, el haber conocido a
los arqueólogos mismos que habían hecho el
descubrimiento y el enterarnos que, de una piedrita, fueron
limpiando, limpiando, limpiando, hasta que encontraron un
friso de no sé cuántos metros de largo y no
sé cuántos metros de alto, que en realidad
es como la anécdota que simboliza mi vivencia en
Sacbé
Lo impresionante es, de entrada, el olor de la selva: es
un olor muy fuerte, es un olor muy penetrante, muy específico,
muy especial, sólo la selva huele así. Por
otro lado, el despertar de los animales, el despertar de
los sonidos de los animales, de los pájaros, de los
changos, eso era muy impresionante, así, así
recuerdo como un despertar grande, a lo grande.
|