El niño Fidencio

El niño Fidencio fue uno de los primeros curanderos místicos que aparecieron una vez que concluyó la lucha armada de 1910-17. Nació el 13 de noviembre de 1898 en el rancho de Las Cuevas, municipio de Iránuco, Guanajuato, en el seno de una familia que había procreado 25 hijos. El nombre completo del niño Fidencio fue José Fidencio de Jesús Constantino Síntora y hoy se le venera en la población de Espinazo, Nuevo león, donde en el mes de marzo y en el de octubre se realizan diversas ceremonias que tienen como objetivo tanto la curación de los enfermos como la conexión mística con el espíritu del curandero.

Miles son los seguidores del Niño Fidencio, quienes se llaman a sí mismos “cajitas”, ya que son receptores de la gracia de este sanador. Desde la muerte del niño Fidencio, las videntes que hacen contacto con su espíritu se llaman “Materia”. El lema del niño Fidencio sigue siendo el mismo: no son pobres los pobres. No son ricos los ricos. Sólo son pobres los que sufren de dolor. Fidencio se convierte en un personaje sumamente popular en el norte del país; incluso el presidente Plutarco Elías Calles visita Espinazo el 8 de febrero de 1928. El famoso Turco se viste con una de las túnicas del niño y sale a la plaza.

En marzo de 1938 el niño Fidencio murió y sus seguidores esperaron durante tres días a que resucitara. Como no se realizó el milagro pidieron permiso a las autoridades para enterrarlo dentro de la casa donde vivía y la tumba es un lugar de peregrinación obligado para los miles de creyentes que en marzo y octubre se dirigen a Espinazo para ser curados por el niño Fidencio.