El Niño-pa

El culto al Niñopan o Niño-pa, en Xochimilco, tiene una honda raíz prehispánica. Es una de las muchas muestras del rico sincretismo que existe dentro de la cultura mexicana y muy especialmente dentro de sus manifestaciones religiosas. El culto se originó con Martín Cortés, quien legó la imagen a uno de sus descendientes. El Niñopan es venerado desde hace 400 años y su cuidado se realiza bajo el régimen de las mayordomías. Las personas que desean ser mayordomos tienen que esperar más de 20 años para cumplir su promesa. De hecho, en el 2002 la lista de próximos mayordomos ya se encontraba cerrada hasta el año 2036.

La palabra Niñopan es en sí misma ejemplo de sincretismo: niño es castellano y pan en náhuatl quiere decir lugar, así que puede traducirse como niño del lugar o lugar donde está el niño, aunque en Xochimilco es el “niño padre” o “el dueño del pueblo”. Se supone que la imagen fue fabricada por artesanos del lugar en el pequeño convento que los franciscanos fundaron y pasó a manos del hijo del conquistador. A lo largo de todo el año el Niñopan visita casas recién construidas, acompaña enfermos o simple y llanamente asiste a fiestas. La casa que custodia la imagen se convierte en lugar de peregrinación obligada para sus fieles. Al Niñopan se le hacen fiestas simplemente los 365 días del año.