Pero, más allá de los cánones católicos, han nacido cultos de santos populares cuya veneración se da al margen de la religiosidad oficial, como Jesús Malverde, a quien se encomiendan los narcotraficantes del norte del país, o Juan Soldado, que de violador y asesino, a su muerte pasó a ser reconocido como el santo que ayuda a los migrantes sin documentos a cruzar la frontera con los Estados Unidos. Asimismo, aquellos que no encuentran alivio a sus enfermedades o no tienen acceso a los servicios de salud gubernamentales, buscan curación entre curanderos populares con poderes sobrenaturales, como el Niño Fidencio.

Esta serie de trece programas, trata sobre algunos aspectos de la mística y la religiosidad popular en México.


Los episodios de esta interesante serie son: Jesús Malverde, un santo bandido; Niños milagrosos; San Pascualito Bailón; Don Pedrito: un curandero migrante; La Santa Muerte; La Virgen de San Juan de los Lagos; La Cruz Parlante; Juan Soldado: de violador a santo; El Niño Fidencio; La Nueva Jerusalén; El Niñopa; San Judas Tadeo y Las Morismas de Bracho.

La religiosidad popular en México tiene muchas y muy diversas formas de expresión. Desde los inicios de la dominación española en América Latina y gracias al mestizaje, surge un rico y variado sincretismo religioso único en el mundo, una de cuyas mayores expresiones es la identificación de Tonantzin con la Virgen de Guadalupe.


Cada año, millones de mexicanos de todas las edades van de un lado a otro del país para cumplir con sus obligaciones religiosas. No hay poblado, por pequeño o pobre que sea, ni por remoto que se encuentre, que no celebre durante el año las fiestas de su santo patrón. Cristos, vírgenes y santos que alivian, consuelan y dan esperanza a un pueblo abrumado por los pesares de la vida cotidiana y obsesionado por la trascendencia.

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