La virgen de San Juan de los Lagos

El primer milagro que registra esta historia ocurrió en 1623, cuando San Juan de los Lagos se llamaba aún San Juan Bautista Mezquititlán.

Los indígenas de la zona rendían culto a una imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, que había sido llevada ahí por el franciscano Miguel de Bolonia. La imagen era de barro y se encontraba bastante maltratada por el paso del tiempo cuando el pueblo fue visitado por una tropa de cómicos. La hija de uno de los saltimbanquis, al hacer una suerte, resbaló y cayó sobre el filo de las espadas, muriendo instantáneamente. Con el cuerpo ya amortajado se acercó a la familia la indígena Ana Lucía y puso sobre el pecho del cadáver la imagen de la virgen. La niña resucitó.

Así nació el culto a una de las vírgenes más importantes del Bajío. Para el siglo XVIII se empezó a construir el santuario de la virgen que fue terminado en 1797. Un siglo más tarde, la entonces basílica fue elevada al rango de catedral y ahí ofició el papa Juan Pablo II una misa. A partir de estas leyendas de corte popular se abordan temas como el culto a la imagen sagrada de la mujer, que se encuentra presente en infinidad de imágenes de vírgenes, y a los muchos milagros que la tradición oral les atribuye.