Ángeles González Gamio presenta un acervo histórico que había pasado desapercibido: oficios, usos, costumbres, métodos de trabajo, construcciones históricas y obras de arte mexicano que marcaron el rumbo de nuestra nación.

Categorías: HISTORIA Y BIOGRAFÍA

Elenco: Ángeles González Gamio

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Ángeles González Gamio presenta un acervo histórico que había pasado desapercibido: oficios, usos, costumbres, métodos de trabajo, construcciones históricas y obras de arte mexicano que marcaron el rumbo de nuestra nación.

Temporada 4
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Crónicas y relatos de México - Reforma, la avenida icónica de la Ciudad Viajeros, historiadores, artistas, literatos y cronistas, han considerado a esta avenida histórica como la protagonista de la Ciudad de México. El proyecto de construcción de Paseo de la Reforma surgió en 1864 con la llegada de Maximiliano de Habsburgo como emperador de México y la necesidad de una vía que conectara el Castillo de Chapultepec con el Palacio Nacional para despachar asuntos de gobierno. El emperador solicitó un diseño a la manera de los modernos bulevares parisinos de aquel entonces, que a la vuelta de los años, se convertiría en la obra de diseño urbano más icónica de la ciudad. En ella se localizan monumentos sobresalientes como el Ángel de la Independencia y la Diana cazadora.
Crónicas y relatos de México - Banqueros, monjes y panaderos Durante casi cinco siglos diversas construcciones de la Ciudad de México han resistido temblores, inundaciones y abandono, lo que las ha destruido o mutilado. Tal fue el caso del Convento de San Francisco, que desde 1525 padeció severos hundimientos que obligaron a reconstruirlo en dos ocasiones. En el siglo XVIII la orden franciscana gozaba de tal bonanza económica que perdió su espíritu de pobreza, y entonces ampliaron y reconstruyeron las instalaciones con gran opulencia. De los muros colgaban pinturas de los mejores artistas; el templo y las capillas eran como pequeñas iglesias: tapizadas con retablos recubiertos de hoja de oro y decoradas con magníficas esculturas estofadas. La biblioteca era de las mejores de la Nueva España. Cuando el convento alcanzó su máximo esplendor llegó a abarcar 32 mil 224 metros cuadrados, el equivalente a cuatro manzanas actuales. Contaba con jardín, huerta, cementerio, comedor para 500 personas, templo, siete capillas, enfermería y 300 celdas. El convento se fraccionó tras la aplicación de las Leyes de Reforma, por lo que al venderse a particulares permitió la instalación de diversos negocios y establecimientos, entre ellos la Pastelería Ideal, fundada en 1927, que inició como un modesto expendio de pan en plena Guerra Cristera. Otro fue el Club de Banqueros de México, alojado en un magnífico edificio construido en 1548, en la calle 16 de Septiembre esquina con Bolívar, en lo que fue el primer colegio para niñas mestizas de Latinoamérica.
Crónicas y relatos de México - IPN: La técnica al servicio de la patria Ángeles González Gamio recorre las instalaciones más significativas del Instituto Politécnico Nacional en su 80 aniversario. Una institución educativa fundamental en el desarrollo de México durante la segunda mitad del siglo XX, y a lo largo del XXI. En este episodio visitamos el Exconvento de San Lorenzo, las instalaciones de la Dirección General, Canal Once, el Planetario Luis Enrique Erro, el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, el Centro de Investigación de Estudios Avanzados (Cinvestav), así como el Centro de Nanociencias y Micro y Nanotecnologías.
Crónicas y relatos de México - Tesoros de Santa María La Ribera La colonia Santa María La Ribera tuvo su origen en 1861, cuando fraccionaron la Hacienda de la Teja, en particular el rancho de Santa María La Ribera, situado al norte de la calzada de San Cosme; las calles se nombraron como las especies que se cultivaban en sus huertas: naranjo, fresno, chopo, cedro, etcétera. Santa María La Ribera tuvo un inicio lento, hasta que en el porfiriato se aceleró su crecimiento debido a la facilidad de comunicación con el centro de la Ciudad de México. La colonia fue cuna de grandes personajes, como poetas, filósofos, novelistas y demás personajes del mundo cultural que se reunían en sus cafés. Una de sus piezas arquitectónicas más representativas es el famoso Kiosco Morisco, ubicado en la Alameda de Santa María La Rivera, construido por el Ing. José Ramón Ibarrola para ser el pabellón que México presentó en la Exposición Internacional de Nueva Orleans, y que fue reestrenado con motivo de las fiestas del centenario de la Independencia, el 26 de septiembre de 1910. Ángeles González Gamio visita diversas construcciones de la colonia, entre ellas la del pintor y escritor mexicano Gerardo Murillo, conocido como Dr. Atl; el Museo de Geología de la UNAM y el Museo Universitario del Chopo.
Crónicas y relatos de México - Arte e historia en antiguas construcciones En el siglo XVI se fundó uno de los conventos más acaudalados de la ciudad de México, y uno de los nueve primeros en la Nueva España: el Convento de la Encarnación, bajo la orden de los Dominicos. En el siglo XIX, después de la promulgación de las leyes de Reforma, la edificación fue cuartel del batallón de Guarda Nacional de Luevos, Escuela de Artes y Oficios, Escuela de Jurisprudencia, Normal de Profesoras, edificio de la Lotería Nacional, y sede definitiva de la Secretaría de Educación Pública. Su fachada es de estilo neoclásico, con almohadillado y columnas jónicas. En la parte central se encuentra un grupo escultórico realizado por Ignacio Asúnsolo, que representa a la suprema Armonía en la figura de la diosa Minerva; a su derecha aparece Dionisio como la Pasión, y a la izquierda Apolo, símbolo de la inteligencia. También preserva dos riquezas artísticas creadas por Diego Rivera: “El arsenal”, con Frida Kahlo como figura central, y “Los sabios”, con José Vasconcelos de espalda, como símbolo de su antagonismo ideológico. Ambos murales constituyen una alegoría de la Revolución Mexicana y una crítica mordaz a los opositores y detractores del muralista.
Crónicas y relatos de México - La ciudad de los dioses Teotihuacán fue la primera gran ciudad del centro de México. Sus gobernantes y habitantes la consideraban el centro del universo, por lo cual la representaron con un símbolo en forma de cruz o una flor de cuatro pétalos, en alusión a los cuatro rumbos del universo. Y probablemente, sus fundadores fueron los supervivientes de la erupción del volcán Xitle, con la cual se destruyó todo el sur del valle de México. Se calcula que Teotihuacán llegó a concentrar, en su momento de mayor esplendor, más de cien mil habitantes, en una extensión de 22 kilómetros cuadrados. Fue la sede del poder de una de las sociedades mesoamericanas más influyentes en los ámbitos político, económico, comercial, religioso y cultural, cuyos rasgos marcaron permanentemente a los pueblos del altiplano mexicano. En este episodio apreciamos la pirámide del Sol, la de la Luna, el Templo de Quetzalcóatl, el Palacio de Quetzalpapálotl, el Barrio de Tetitla, el Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente, así como los hallazgos más recientes.
Crónicas y relatos de México - Centenaria tradición escénica En México tenemos una profunda tradición teatral que data de la época prehispánica. Dichas obras, en las que intervenían cientos de personas y se llevaban a cabo durante las ceremonias, se volvieron a representar durante la época novohispana para apoyar la evangelización. El primer teatro se estableció en el patio del Hospital Real de los Naturales, que se encontraba en lo que ahora es San Juan de Letrán, a la altura de Venustiano Carranza. A éste le siguieron muchos más a lo largo del siglo XIX, cuando se edificaron lujosos inmuebles como el Teatro Mignon y el Gran Teatro Nacional. Algunos de los recintos que visita Ángeles González Gamio son el antiguo Teatro Iturbide, dañado durante un incendio y remodelado por el arquitecto Mauricio Campos en 1910, que después fue la Cámara de Diputados y hoy es sede de la Asamblea capitalina; el teatro Esperanza Iris, ahora Teatro de la Ciudad, que fue propiedad de la célebre actriz que lo bautizó con su nombre tras adquirirlo de los empresarios que lo habían llamado “Xicoténcatl”.
Crónicas y relatos de México - De palacio negro a palacio de la memoria El origen del Archivo General de la Nación se remonta a 1692, cuando Carlos de Sigüenza y Góngora rescató algunos legajos del Palacio Virreinal que fue incendiado por una turba de indígenas en protesta por un desabasto de maíz, lo cual lo dejó en completa ruina. Después de casi trescientos años y muchas sedes temporales, el 26 de mayo de 1977 el Archivo General de la Nación se instaló en el antiguo Palacio de Lecumberri –el cual fue inaugurado en 1900 como Penitenciaría Nacional–, a partir del proyecto arquitectónico “Paralelo de las penitenciarías”, con una inversión de más de dos y medio millones de pesos. La fachada del edificio evoca a un castillo europeo cubierto de piedra almohadillada, y el interior estaba conformado por filas de crujías que integraban una estrella, con un torreón de vigilancia al centro. Las celdas se forraron de placas de metal para evitar que los reos pudieran perforarlas y escapar. Lecumberri albergó a muchos internos, entre ellos a David Alfaro Siqueiros y a José Revueltas.
Crónicas y relatos de México - San Jerónimo. Un convento con nueva vida Sobre las ruinas de la gran Tenochtitlán se construyó la Ciudad de México, donde se asentó la vida política, económica, religiosa y social durante la época Virreinal. Como es natural, con la llegada de los españoles el aspecto arquitectónico cambió radicalmente: sustituyeron las pirámides y los centros ceremoniales por edificios, iglesias y conventos de las distintas órdenes católicas, como el Convento de Nuestra Señora de la Expectación, de la Orden de Nuestro Padre San Jerónimo de la Ciudad de México, nombre original del Convento de San Jerónimo, cuya construcción inició el 29 de septiembre 1585. En él sólo eran admitidas las españolas y las criollas, quienes además debían de cubrir la cantidad de dinero que se exigía por la dote. Sin embargo, las necesidades del convento también permitieron el ingreso de huérfanas con habilidades musicales, artísticas o manuales, o respaldadas por obras pías impuestas a favor de San Jerónimo. Así, en él habitaron ochenta monjas durante casi toda la segunda mitad del siglo XVII y todo el XVIII: ocupaban celdas que eran como pequeñas casas independientes en las que cada una tenía su habitación, cuarto de criada y cocina. La labor educativa de las monjas fue de gran importancia en este periodo, por ello existió un colegio de niñas anexo al claustro donde se enseñaba desde ciencias humanas y religiosas, hasta música, baile y teatro. Sor Juana Inés de la Cruz vivió ahí veintisiete años. Fue en ese espacio donde defendió el derecho de las mujeres a la palabra y al conocimiento, donde escribió acerca de su forma de ver el mundo, sus valores, inquietudes, interrogantes y respuestas, es decir, su testimonio del amor al conocimiento y a la libertad.
Crónicas y relatos de México - Nuevos usos del Convento y Templo de Santa Inés La imagen urbana de la Ciudad de México en el siglo XVIII estaba conformada por grandes campanarios, bardas altísimas y cúpulas que sobresalían de entre los árboles. Con el paso de los siglos esta imagen cambió debido, entre otras cosas, a las Leyes de Reforma; pero las huellas de ese pasado aún permanecen, y uno de los mejores ejemplos arquitectónicos es el Convento y Templo de Santa Inés, fundado a finales del siglo XVI, cuyas varias etapas de construcción terminaron en el siglo XVIII. Sin embargo, con el tiempo fue dividido y vendido a particulares y sus claustros convertidos en vecindades, incluso se utilizó para comerciar telas, hasta que el gobierno de la ciudad lo adquirió para restaurarlo y dedicarlo al Museo José Luis Cuevas. Ángeles González Gamio también visita el antiguo Real Seminario de Minería, institución dedicada a la educación y enseñanza de la minería, la metalurgia y las ciencias auxiliares en la época novohispana, y en el que Alexander Von Humboldt realizó tres estancias científicas y académicas durante las cuales elaboró cartas y mapas de la Nueva España, dictó conferencias y redactó notas para cursos. En este recinto también se instaló el primer laboratorio de química, uno de cuyos frutos fue el descubrimiento del elemento químico Vanadio. Y finalmente, Ángeles visita la Academia de San Carlos, la primera escuela de arte en el continente americano.
Crónicas y relatos de México - Casas y recuerdos de Frida y Diego Ángeles González Gamio recorre algunas de las casas que habitaron dos importantes artistas de México: Frida Kahlo y Diego Rivera. La primera parada es en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, una de las primeras estructuras arquitectónicas funcionalistas en Latinoamérica, realizada por Juan O’Gorman en 1931 para ser la casa y el taller de los pintores mexicanos. Ahí se encuentran parte de los objetos personales de Diego Rivera, como la cama de hospital en la que pereciera el pintor. La segunda parada es en el Museo Casa Frida Kahlo, mejor conocida como “Casa azul”, edificación que conserva la historia de su familia y que Diego Rivera pintó en su distintiva combinación de azul y verde, así como las artesanías y enseres populares que reflejan su admiración por los pueblos de México. Por último, Ángeles González Gamio visita el Museo Dolores Olmedo, quien rindió en la decoración de su hogar un homenaje al arte popular de México y a la obra de Frida Kahlo y de Diego Rivera.
Crónicas y relatos de México - Nuevos hallazgos en el Templo Mayor Después de imponerse sobre las tribus asentadas a orillas del Lago de Texcoco, los aztecas fundaron México-Tenochtitlán en 1356, una ciudad que desde entonces no ha dejado de crecer, hasta convertirse en una de las capitales más importantes y dinámicas del mundo: la Ciudad de México. Ángeles González Gamio cuenta la historia de Tenochtitlan y penetra en los nuevos hallazgos del equipo del Programa de Arqueología Urbana, liderado por Raúl Barrera y guiado por Eduardo Matos Moctezuma, como el Cuahxicalco y el árbol sagrado; además visita el Taller de restauración de los objetos encontrados en el Templo Mayor.
Crónicas y relatos de México - Tepito, un barrio con historia La historia del legendario barrio de Tepito inició cuando los mexicas, asentados en su magnífica ciudad, se dividieron en dos grupos: los de Tenochtitlan en el centro y los de Tlatelolco hacia el norte. Cuando Tlatelolco cayó en manos del tlatoani de Tenochtitlan, Axayácatl, los futuros tepiteños se convirtieron en tributarios de la Triple Alianza, formada por Texcoco, Tlacopan y Tenochtitlan. Bajo el gobierno de Tenochtitlan, Tlatelolco pasó a ser el principal barrio comercial debido a su gran mercado. Los productos que no pasaban la estricta supervisión de los jueces pochtecas, se vendían en el mercado chico o “Tepito”, situado junto al templo antes mencionado. Cuauhtémoc, Señor de Tlatelolco, sucedió a su tío Cuitláhuac, Señor de Tenochtitlan, para continuar con la defensa de la ciudad frente a la invasión española. Cuando Cuauhtémoc perdió la batalla en el Templo Mayor, se retiró al barrio de Atenantitech (su campo de operaciones), lugar en el que se encuentra la iglesia de Santa Ana. Posteriormente Cuauhtémoc fue derrotado y apresado donde actualmente se encuentra la parroquia de la Inmaculada Concepción, y que en aquel entonces fue llamado Tequipeuhcan, “lugar donde comenzó la esclavitud”. Durante el recorrido de hoy se aprecian aspectos del Barrio de Tepito en los límites con el Centro Histórico: la capilla de la Inmaculada Concepción Tequipeuhcan, la vecindad Bartolomé N° 13, el altar de la Santa Muerte, la Ex aduana del pulque y la Iglesia.
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